Soy tan solo un ex-habitante mas de un pobre pais rico en petróleo y minerales que tuvo que partir en busca de la libertad y calidad de vida. ☆@ArturoOrtigoza
😡𝐕𝐄𝐍𝐄𝐙𝐔𝐄𝐋𝐀 𝐋𝐎𝐒 𝐑𝐄𝐏𝐔𝐃𝐈𝐀… 𝐅𝐔𝐄𝐑𝐀.
36 horas después de los terremotos que destrozaron varias ciudades de Venezuela, incluida La Guaira, Delcy Rodríguez, la presidenta que nadie eligió, ordena militarizar la zona “para poner orden”. ¿Orden? El que nunca existió cuando importaba. Ni un camión del Ejército, ni hospital de campaña, ni equipo de rescate se movió en las primeras horas. Mientras la gente quedaba atrapada bajo los escombros, el régimen guardó silencio.
Los datos son brutales: en colapsos por terremotos, cerca del 90% de las víctimas rescatadas en las primeras 24 horas sobreviven. Pasado ese plazo crítico, las probabilidades se desploman. Esos minutos iniciales marcan la diferencia entre la vida y la muerte. Y el chavismo los regaló al abandono más absoluto.
Solo ahora, con equipos de varios países llegando con ayuda y maquinaria, Delcy Rodríguez se activa de golpe. Declara zona de desastre, militariza, corre a las cámaras. No por los venezolanos que siguen bajo los escombros. Lo hacen porque la presencia internacional los expone y los obliga a fingir que controlan algo. Siempre lo mismo: inacción criminal cuando nadie mira, y espectáculo cuando llega la ayuda ajena.
Mientras tanto, los venezolanos, nobles y solidarios, siguen sacando escombros con las manos, a pico y pala. Familias enteras esperando un milagro que el régimen les robó con su tardanza y su desprecio.
Un régimen que deja morir a su pueblo bajo los escombros mientras monta una farsa ante la ayuda internacional merece el desprecio del mundo. No sirven para nada. FUERA.
@SecRubio@realDonaldTrump@usembassyve
Ayer yo comencé a hablar sobre esto. Dije, "metiendo el dedo en la llaga". Mi experiencia me autoriza, arréchese quien se arreche. Igual que hay incrédulos sobre muertos que podrían superar los 10.000. Ya hay más de 10.000 desaparecidos. Observen el material de los "edificios".
𝐂𝐚𝐬𝐭𝐨 𝐎𝐜𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐋𝐚𝐭𝐞: 𝐥𝐚 𝐯𝐨𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚 𝐚 𝐥𝐞𝐞𝐫 𝐚 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐖𝐚𝐬𝐡𝐢𝐧𝐠𝐭𝐨𝐧
Por tercera vez, el periodista de investigación volvió a la mesa de Venezuela Late. Y, como siempre que entra Casto, la conversación subió de nivel.
Por Elizabeth Sánchez Vegas | Venezuela Late
Hay invitados que confirman lo que ya sabemos y otros que nos enseñan a mirar. Casto Ocando pertenece a esa segunda especie, cada vez más escasa. Este domingo, una noche marcada por el Día del Padre y por la lección democrática de Colombia con el triunfo de Abelardo de la Espriella, Ocando volvió a Venezuela Late para hacer lo que mejor sabe: bajar el ruido, ordenar el tablero y devolvernos la sensación, tan rara en estos años, de que alguien entiende de verdad por dónde van los tiros. Lo suyo, dijo con una humildad que desarma, no es buscar reconocimiento sino ejercer una vocación a diario y tratar de hacer la lectura correcta.
Su método arranca de una premisa que repite como quien enseña a caminar a un país entero: hay que ver las cosas no desde la perspectiva venezolana, sino desde la perspectiva de Estados Unidos. Esa mirada, insiste, es hoy mucho más decisiva que cualquier cálculo que se haga en Caracas.
Empezó por Colombia y de entrada pinchó el globo de las simplificaciones. El triunfo de De la Espriella es importantísimo, dijo, pero cuidado con presentar a Colombia como un país partido en dos mitades simétricas. Una parte enorme votó por la democracia, pero a otra, nada menor, prácticamente la obligaron a votar por una opción: en zonas bajo influencia de la guerrilla hubo operativos para amedrentar al electorado, y amigos suyos en Cali se lo confirmaron ese mismo día. En la franja del Pacífico, en primera vuelta, se registraron votaciones del cien por ciento. Sin esa coacción, advirtió, el resultado pudo ser un sesenta-cuarenta cómodo. Y dejó caer un dato que pocos subrayaron: ese día estaban en Colombia dos figuras de peso en Washington, el senador Bernie Moreno, de origen colombiano y la congresista María Elvira Salazar, cercana a De la Espriella desde mucho antes de su candidatura. Estaban allí, intuye Ocando, listos para reaccionar por si Petro intentaba robarse las elecciones, un escenario que se fue volviendo cada vez menos probable pero que estuvo sobre la mesa. Y todo lo que pasa en Colombia, recordó, repercute en Venezuela.
De ahí saltó al corazón de la semana. El 18 de junio aterrizó en Maiquetía Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, regresada del exilio por invitación expresa del Departamento de Estado para negociar un Consejo Nacional Electoral creíble. Para Ocando, esto es una iniciativa que nace en Estados Unidos, no en Venezuela, y significa un golpe al régimen: frena en seco las triquiñuelas de los hermanos Rodríguez para cooptar el nombramiento de las nuevas autoridades. Detrás de la jugada no está solo Michael Kozak, el diplomático más veterano del Departamento de Estado, con más de cincuenta años de carrera; están el secretario Marco Rubio y su operador más implacable, Mauricio Claver-Carone. Que la primerísima declaración de Figuera al pisar suelo venezolano fuera sobre elecciones le dice a Ocando todo: el tema electoral encabeza la lista de prioridades de Washington.
Figuera, matizó, es una figura circunstancial, un árbitro con una tarea específica. Ella misma se presenta como institucional, no como política de bando, y promete resultados para diciembre, aunque no esté claro si se refiere a una lista de candidatos, al inicio del proceso o a una fecha de elecciones. Quedan por resolver asuntos de fondo: el registro electoral, esa caja negra que hay que abrir y el mecanismo de votación. Aquí Ocando trajo de nuevo a Colombia como espejo: un proceso esencialmente manual donde a las seis de la tarde ya se conocen los resultados, sin decisiones de medianoche. El objetivo de Figuera, explicó, es escribir unas reglas de juego aceptadas por las dos partes, el interinato y la oposición, para construir un poder electoral vigoroso y unas elecciones creíbles, transparentes, verificables, con observación internacional. Pero lo decisivo, insistió, es quién empuja desde atrás: una vez que el régimen acepte esas reglas, ya no podrá decir "esto sí, esto no". Quedará atrapado en su propia aceptación.
¿Por qué tanta urgencia con lo electoral? Porque sin legitimidad no hay inversión. Ocando lo desnudó con claridad de contador: ni Chevron ni Repsol están poniendo dinero fresco. Lo que se ha firmado no son contratos sino memorandos de entendimiento, actividades exploratorias; los únicos acuerdos vivos son los que ya venían en ejecución. Nadie arriesga capital porque no hay reglas de juego y porque existe el temor real de que cualquier acuerdo de hoy sea revertido mañana por un nuevo gobierno. Estados Unidos, dice, ya entendió que sin legitimidad no hay recuperación posible.
Y el tiempo apremia. La administración Trump tiene, en lo fundamental, dos años y medio: en noviembre de 2028 se sabrá quién es el próximo presidente. En ese plazo hay que consolidar el proceso, fosilizarlo, volverlo irreversible. Si las elecciones empiezan a organizarse ahora, podrían estar listas en un año, dejando año y medio de acompañamiento a un nuevo gobierno, naturalmente de oposición, que necesitará esa presencia para sostenerse. Porque la tarea más difícil, recuerda Ocando, no es ganar la elección, sino mantenerse y continuar los cambios. ¿Quién lograría que el liderazgo de una eventual presidenta María Corina Machado sea aceptado por una estructura militar que lleva más de dos décadas con el régimen, a la hora de nombrar autoridades en Defensa, en la Fuerza Armada, en los cuerpos de seguridad? La única manera, responde, es el acompañamiento de Estados Unidos. Por eso el esfuerzo empieza ahora. El gran temor de Washington, percibe, es que esto termine haciéndose "a la venezolana" y se hunda en el caos: la indisciplina, la desunión, las peleas internas, esa cultura que tantas veces tiró a la basura el esfuerzo y revirtió el proceso. No es solo el negocio ni el petróleo: es evitar que todo se devuelva.
Cuando Carlota le planteó el drama del país paralelo, el cambio paralelo, las identidades paralelas, el TSJ paralelo, la Asamblea paralela, los venezolanos y los enchufados como dos razas distintas, Ocando respondió que no hay solución que no pase por las elecciones. Las elecciones son el gran legitimador, lo único capaz de unificar los poderes y eliminar esa duplicidad. ¿Cómo suplantas a millones de personas formadas en un sistema? No se puede de un plumazo: hay que partir del voto. Y advirtió un criterio que dará que hablar: entre las exigencias mínimas para las nuevas autoridades estará no haber tenido militancia política abierta, lo que, de entrada, saca de la jugada a un montón de gente del chavismo, porque todos los actores de los poderes públicos han sido militantes del PSUV sin disimulo.
Fue Elizabeth Sánchez Vegas quien introdujo la inquietud más fina de la noche. En seis días, Venezuela pasó del misil al apretón de manos: el 12 de junio, Estados Unidos y las propias fuerzas venezolanas ejecutaron en el estado Bolívar al Niño Guerrero, jefe del Tren de Aragua y uno de los criminales más buscados de la región; seis días después llegó Figuera, y el país giró la cabeza. Si un hecho de ese tamaño se entierra tan rápido, preguntó, ¿qué más se está enterrando debajo de la historia de Figuera? Ocando no esquivó la pregunta, la elevó. Lejos de ver una maniobra de distracción, ofreció una concatenación estratégica. Recordó que el golpe llegó poco después de la visita a Caracas del jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en plena campaña sobre Irán. El mensaje del Niño Guerrero no significa el fin del Tren de Aragua, pero le grita a toda la Fuerza Armada y al chavismo radical que Estados Unidos puede localizar y eliminar quirúrgicamente a quien se le antoje, sin un solo soldado en el terreno. Mató dos pájaros de un tiro: exhibió supremacía militar y empezó a bajar el control criminal en una zona que también forma parte de los planes de apertura económica. Y advirtió que pudieron haberlo liquidado mucho antes, lo tenían ubicado desde agosto del año pasado, con analistas del Pentágono trabajando día y noche, pero eligieron este momento para decirle al chavismo, con el cadáver del capo sobre la mesa, lo que les espera si se ponen creativos. Es una amenaza directa a Diosdado Cabello, a Vladimir Padrino, a los colectivos, a la Guardia Nacional, al DGCIM, a las fuerzas especiales. Y, con ese mensaje ya sembrado, llegó entonces lo verdaderamente grave: la fórmula de Figuera, que en su lectura es mucho más seria que la muerte de un capo, porque es el inicio del desmontaje del andamiaje de poder, el cerco que empieza a constreñir el espacio del chavismo en las instituciones.
Entonces llegó el momento más humano de la noche, cuando le preguntaron por qué a los venezolanos nos cuesta tanto aceptar que nos están pasando cosas buenas. La respuesta de Ocando fue casi un bálsamo y casi un diagnóstico generacional: es la mentalidad del perdedor. La de quien, después de tantos engaños, vive con la sospecha de que detrás de cada buena noticia se esconde una trampa. Venimos de Barbados, de Dubái, del "vamos bien, vamos bien" de Guaidó que terminó en nada. Esa desconfianza tiene toda la razón histórica del mundo. Pero esta vez, sostiene, hay un avance irreversible, y no por las razones venezolanas, sino por las de Estados Unidos: porque Trump exhibe a Venezuela como su mayor éxito de política exterior y tiene que cuidarlo; porque es el legado de Marco Rubio, un hombre que ha combatido estos regímenes toda su vida, y el trampolín de sus propias ambiciones presidenciales; porque todo esto es ya un caso de estudio, un modelo de cómo se desmonta un sistema autoritario sin descabezarlo de golpe, la lección que Estados Unidos aprendió en Irak, para que sirva de espejo a Cuba y a toda América Latina. No se trata, subrayó con énfasis, de favorecer a Chevron, a General Electric o a ExxonMobil; sería estúpido reducir a eso una estrategia de semejante alcance.
De ahí pasó a los nombres propios del miedo. Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello no se sientan a negociar como estadistas, sino como acusados con causas abiertas en los tribunales de Estados Unidos, jugándose el pellejo. Sobre Claver-Carone fue durísimo: un tipo sin contemplaciones que, según las informaciones, humilla a Delcy por teléfono, al punto de que ella se ha quejado. Y le pareció genial la idea de fondo: encargarle al propio chavismo la destrucción de su estructura, dividirlo, hacerle tomar conciencia de que no tiene futuro. Ante la pregunta de Elizabeth sobre qué buscan exactamente, rebaja de pena, exilio dorado, inmunidad, Ocando explicó la mecánica judicial con precisión de quien la ha visto por dentro: lo que ellos quieren no es una rebaja, sino "pasar lisos", que les condonen todo. En el caso de Delcy, todavía no hay acusación formal ante un gran jurado; el día en que esa acusación se presente, el juez emite de inmediato una orden de captura, y entonces hay detención, comparecencia, eventual fianza, y un perdón presidencial solo sería posible después de una condena, nunca antes. Por eso ella lo que quiere es evitar que el expediente llegue al gran jurado, y por eso hace lo que le pidan. Figuera, en ese cuadro, no llega como una negociadora más: llega casi como una virreina, con el poder enorme de Estados Unidos detrás, y cada nombre propuesto para el nuevo CNE será sometido a un riguroso escrutinio de antecedentes. ¿Cuántos chavistas "honorables" resistirían un background check? La negociación remató, arranca con una asimetría brutal: el régimen no tiene capacidad ilimitada, está luchando por su supervivencia, transitando una cuerda floja al filo de la hojilla.
La doctora Corina Yoris, que se subió y se cayó de la llamada una y otra vez por la mala señal en Caracas, aportó dos precisiones de peso. La primera fue un llamado a la prudencia: le sorprendía que ya circularan nombres para el CNE, como el de Giuseppe Gangi, cuando ni siquiera se han instalado las mesas de negociación, y advirtió contra el hábito de repetir como ciertas cosas que aún no lo son. Vale la aclaratoria, para no dejar dudas: aquel nombre nunca fue una postulación real, sino una confusión surgida por aclamación popular en redes, de modo que la cautela de Yoris fue precisamente la actitud correcta. Ocando compartió ese reparo: a él le llegó el rumor de que habían llamado a Antonio Marval, presidente del Tribunal Supremo en el exilio, y lo desmintió tras llamarlo personalmente. A ambos les parece sospechoso quien se autopropone, y coinciden en que el proceso debe ser público. Yoris respaldó, además, una propuesta de María Corina: elecciones manuales, bien recibidas entre los republicanos. Su segunda precisión fue jurídica: el 3 de julio se cumplen 180 días de la salida de Maduro y, según la Constitución, declarada la falta absoluta, hay treinta días para fijar fecha de elecciones. Ocando fue honesto: no cree que Estados Unidos esté leyendo esto desde la legalidad venezolana. Lo ve pensando out of the box, atendiendo a los tiempos y a las condiciones reales, no al articulado constitucional, que, recordó, el propio régimen ha violado sin pudor, empezando por desconocer el triunfo de Edmundo González Urrutia en 2024. Yoris añadió el matiz del precedente de 2013, cuando el TSJ extendió los plazos más allá de los treinta días, y cerró con una idea que Ocando celebró: la necesidad de la presión de la propia población, cansada hasta el tuétano.
Esa idea, la presión sirve, fue uno de los regalos de la noche para todos los que siguen alzando la voz. Ocando explicó que cada protesta y cada reclamo los recoge personal de la embajada, que produce un reporte diario al Departamento de Estado; que el funcionario político se reúne con los distintos sectores; y que un artículo en el Washington Post o el Wall Street Journal causa un impacto real en el equipo que trabaja sobre Venezuela, al punto de orientar decisiones. Por eso pidió denunciar públicamente y constantemente, sobre todo lo que pueda amenazar el proceso que Washington quiere conducir.
Hubo espacio también para lo regional, cuando un participante describió la situación de Ciudad Bolívar, la gobernadora apodada la Tata, las bandas, el negro Fabio, el ELN secuestrando gente. Ocando fue franco: eliminar al Niño Guerrero no acaba con la actividad criminal, y Estados Unidos ha controlado primero lo macro, el flujo petrolero, ciertas leyes, los nombramientos vía Figuera, sin meterse aún en los problemas del día a día de Bolívar, Zulia, Falcón, Apure, Táchira, Delta Amacuro o Amazonas. Cree que tienen identificados los campamentos del ELN y de las disidencias de las FARC, y que el ELN, organización narcoterrorista para Washington, es una palanca que la gente debería usar al denunciar. Pero la persecución fina de esas bandas, advirtió, es tarea del nuevo gobierno, una vez recuperado el control sobre la Fiscalía, los juzgados y los cuerpos de seguridad.
Sobre el ministro de la Defensa, Gustavo González López, que esos días proclamó que "la soberanía no es negociable", Ocando fue quirúrgico: pura retórica, sin herramientas que la respalden, del mismo tenor que las arengas revolucionarias de Delcy tras la captura de Maduro. González López, según su lectura, está en la misma situación de Delcy: con potenciales acusaciones encima y una relación histórica de colaboración con la CIA y otras agencias, razón por la cual fue escogido. Su papel real es más decorativo que otra cosa; la operación del Niño Guerrero probablemente se hizo sin que él conociera todos los detalles, como tampoco los conoció Diosdado. La arenga, dijo, busca contener a las bases y no alborotar el avispero, en un contexto donde los generales han perdido autoridad y hay comandantes y coroneles que ignoran las órdenes y hacen lo que les da la gana en sus zonas. Hay malestar dentro del chavismo radical, y eso él lo sabe.
Cuando la pregunta giró hacia un temor concreto, que el chavismo intente colar elecciones municipales antes que las presidenciales, Ocando lo despachó sin titubeos: ¿qué legitimidad le daría al régimen una elección municipal si el régimen sigue siendo el mismo? Ninguna inversión seria se mueve por eso. Lo que está planteado es presidencial: primero el tema macro, las instituciones, las autoridades nuevas; un gobierno recién electo con repercusión nacional; y solo después, ya sobre terreno firme, lo local. Elizabeth lo cerró con la frase de Rubio: Venezuela necesitará la legitimidad de elecciones democráticas, libres y justas, y eso apunta a la presidencia, no a los concejos municipales. "Exacto", respondió.
Y, ya de salida, la ñapa que pidió Devorah Sasha: el estado de la investigación sobre Smartmatic. Ocando contó que Trump nombró hace un año a un investigador en la Casa Blanca, dependiente directo de él, para indagar el fraude electoral y el uso de máquinas para alterar resultados en Estados Unidos, con la potencial implicación de la empresa. Explicó la conexión con Dominion, la sociedad entre ambas hacia 2012 y 2013, el código fuente que Dominion habría empezado a usar y el litigio vivo entre Smartmatic y Fox News, donde figura como testigo protegido un ingeniero venezolano que sostiene que esa tecnología fue concebida desde sus inicios para modificar resultados a voluntad en distintas partes del mundo, con un papel relevante de Jorge Rodríguez en su creación. Dos investigadores, el exagente de la CIA Gary Berntsen y el venezolano Martín Rodil, le han presentado años de evidencias a ese abogado de la Casa Blanca. No está claro si derivará en una causa penal que alcance a Jorge Rodríguez, pero a Ocando no le extrañaría que ya estuviera sobre la mesa.
Cuando la noche se cerró, la sensación fue unánime. No escuchamos a un opinador: escuchamos a alguien que ha pasado un cuarto de siglo entendiendo desde adentro cómo se toman las decisiones que hoy mueven el tablero venezolano. Casto Ocando le regaló a Venezuela Late y a toda la comunidad que se reunió para oírlo, claridad, esperanza sin ingenuidad y la rara dignidad de quien analiza sin vender humo. La cuarta invitación, como le dijeron al despedirlo, ya está cantada. Y se entiende perfectamente por qué: hay momentos en que uno no quiere escuchar a cualquiera. Hay momentos en que uno quiere escuchar a Casto.
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Delcy Rodríguez ya entregó lo que podía entregar: negocios y tiempo. Cada reunión, cada halago a su desempeño implica prorrogar al mismo régimen q les hizo la guerra asimétrica q motivó la movilización militar. Gracias a Dios, estamos seguros q no han olvidado Uds al Cartel de los Soles ni al Tren de Aragua.
Venezuela necesita interlocutores con poder real de cambio, no gestores del status quo con pasaporte diplomático y sin sanciones.
La utilidad táctica de Delcy Rodríguez tenía fecha de vencimiento… y ya venció. Lo que sigue no es más diálogo con el régimen sino presión estructural y final sobre el mismo.
Uds dos saben mejor que nadie cuándo una negociación se convierte en maroma, charada o simulación. Y este es el caso.
La mejor prueba: la designación del nuevo Fiscal y de la Procuradora en Venezuela no es un ajuste institucional ni cambio político, es una declaración de intenciones: el chavismo blinda su impunidad y clausura cualquier atisbo de transición. Y el siguiente paso lo sufriremos en carne propia no solo los venezolanos sino Uds también: la designación del nuevo CNE. En nuestro caso, entierra cualquier esperanza de desmantelar la trampa electoral y de participar en elecciones confiables. En el de Uds, les pone en riesgo de que el mismo equipo q les robó la elección de 2020, les robe las siguientes.
Presidente Trump
Sec. Rubio
gracias por no claudicar ante el Chavismo cuando otros lo hicieron. Sin embargo, hoy Venezuela les pide dar el siguiente paso.
No es impaciencia. Es aritmética política. Delcy negocia lo que no puede conceder. El nuevo Fiscal protege lo que no debe perdurar. El nuevo Procurador blindará lo que debe ser juzgado. Y el nuevo CNE perpetuará un sistema electoral fraudulento q ha dejado víctimas a lo largo del mundo entero, incluyéndolos.
Irán es importante, Ucrania y Rusia son importantes, sin embargo, lo q se cocina en Venezuela es decisivo para el futuro político-electoral de la actual administración norteamericana y de las siguientes.
En Univisión: “Delcy Rodríguez fue la arquitecta de los centros de tortura y represión de opositores políticos. Para los intereses de EEUU y de Venezuela, Delcy no es confiable, las grandes compañías no van a invertir en un país sin garantías jurídicas y en dictadura... Ella ha sido la representante de las alianzas con China, Irán y Rusia, nunca estará del lado de EEUU, por ello es inviable que se sostenga por mucho tiempo, su rol es llevarnos a la transición”.
Doy gracias a Dios por haber nacido en esta tierra noble; por ser venezolana.
Doy gracias a Dios por ser parte de esta generación valiente y generosa.
Doy gracias a Dios por mi familia; mi pilar, mi refugio y mi motor.
Doy gracias a Dios por ser parte de esta gesta que ha unido a nuestro país en torno a los valores que nos definen: la dignidad humana y la Libertad.
Doy gracias a Dios por la certeza de que pronto traeremos a nuestros hijos de vuelta a casa y reuniremos a nuestras familias para siempre.
Feliz Día de Acción de Gracias.
#HappyThanksgiving2025
@MariaCorinaYA Te falta dar gracias a Dios por la administración de Donald Trump en la lucha que estan haciendo por la libertad de Venezuela y que está en plena ejecución.
Aquí el cuento completo de cómo perdí mi trabajo como reportera por criticar la línea del New York Times sobre Venezuela.
A nadie le conviene nuestra historia, y por eso la seguiré contando.
El “Pollo” Carvajal lo confirmó: PDVSA financió a Petro, Lula, Kirchner, Evo y Podemos.
La izquierda del llamado “socialismo del siglo XXI” unida por la corrupción y el dinero sucio del chavismo.
Mientras el pueblo venezolano pasaba hambre, el régimen usaba el petróleo para comprar poder e influir en toda la región.
Lo he dicho siempre: el chavismo no es una ideología, es una red de corrupción internacional.
🚨 BREAKING: Over a million British patriots are gathering in London to mourn Charlie Kirk, in favor of British nationalism and against mass third world migration. Absolutely stunning. The movement is alive and well. History is being made. 🇬🇧🇺🇸
Erika Kirk 🙏 “If you thought my husbands mission was powerful before, you have no idea" Mic drop
"The cries of this widow will echo around the world like a battle cry. The movement MY husband built WILL NOT DlE."
THIS IS SO POWERFUL ❤️
2 días después del asesinato de Charlie Kirk no hay disturbios en las calles, ni contenedores quemados, ni tiendas saqueadas.
La izquierda responde con odio y destrucción; nosotros con respeto y firmeza en nuestros valores.
Esa es la diferencia entre civilización y barbarie.
Recibo con dolor la noticia de la muerte de Miguel Uribe Turbay. El terrorismo nos arrebató a una promesa de Colombia y a un líder íntegro y transparente. Mi solidaridad con su familia y todos sus seres queridos en estos momentos lamentables. El mejor homenaje que podemos hacer los colombianos a este gran ser humano es honrar su legado, con la unidad de propósito y patriotismo pleno. Colombia llora, pero no se rendirá ante los criminales que apagaron la vida de un joven admirable.
We Venezuelans are immensely grateful to President Trump for his decisive and courageous action in dismantling the criminal enterprise that has seized our nation.
For too long, Nicolás Maduro has led a criminal enterprise spanning organized crime (TDA), drug cartels (the Cartel of the Suns) and terrorism. He has intentionally inflicted misery, pain, and violence on our people, forcing millions to flee their homes. This regime not only destabilizes our region but has also turned Venezuela into a satellite of the Iranian regime.
The democratic Venezuela that is now emerging will bring stability to the region and security to the United States. We will become the Energy Hub of the Americas, creating an incredible $1.7 trillion business opportunity.
Above all, we will restore dignity, security, opportunity, and freedom to the Venezuelan people. Millions will return home to build a great nation, and we will achieve Peace through Prosperity.
We will BRING OUR KIDS BACK HOME!
Los venezolanos estamos inmensamente agradecidos con el Presidente Trump por su firme y valiente decisión de desmantelar la empresa criminal que se ha apoderado de nuestra nación.
Nicolás Maduro es el jefe de una empresa criminal que abarca el crimen organizado (TDA), carteles de la droga (el Cartel de los Soles) y terrorismo. Ha provocado miseria, dolor y violencia a nuestra gente, y obligado a millones a huir de su país. Este régimen no solo desestabiliza nuestra región, sino que también ha convertido a Venezuela en un satélite del régimen iraní.
La Venezuela democrática que ya está emergiendo traerá estabilidad a la región y seguridad a los Estados Unidos. Venezuela será el Hub Energético de las Américas, creando una increíble oportunidad de negocios de 1.7 billones de dólares!!
Y por encima de todo, vamos a tener dignidad, seguridad, oportunidades y LIBERTAD para todos los venezolanos. Millones regresarán para construir una gran nación, y lograremos la Paz a través de la Prosperidad.
VAMOS A TRAER A NUESTROS HIJOS DE VUELTA A CASA!!!!
Maduro NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo. Maduro es el jefe del Cartel de Los Soles, una organización narco-terrorista que se ha apoderado de un país. Y está acusado formalmente por introducir drogas en los Estados Unidos.