APLAFA ha hecho más por las mujeres que todos los gobiernos machistas de la República de Panamá en su completa existencia.
Porque sí, unos peores que otros pero todos han pasado y las mujeres seguimos sin varios derechos reproductivos básicos.
Irma tiene casi 30 años. Nunca he entendido la forma de demeritar que tienen algunas personas de infantilizar a su contraparte como argumento. No ataque con critica objetivas su gestión y petición, la rechaza sin fundamento y procede a demeritarla llamándola ‘niña’.
La gente está sufriendo mucha ansiedad por las deudas, el costo de la vida, el tráfico y el ruido. Es una mezcla letal que está afectando la salud mental de muchos panameños. Muchos viven burnout sin siquiera saber que lo tienen, solo saben que algo no anda bien. Hace falta orientación y atención seria por parte de las autoridades de salud. ¡Esto ya es un tema de salud pública!
how do you guys handle a full time job, going to the gym, prepping all your meals, hanging out with friends, visiting family and keeping your place clean and tidy without going insane?
No, Eduardo. Las feministas sostenemos que las mujeres que trabajan en las labores del hogar, los cuidados y la crianza también son sujetas de derecho y que todo lo que hacen ES TRABAJO; trabajo que sostiene el capital mundial, sin remuneración, sin vacaciones, sin posibilidad de jubilación, sin prestaciones de ley, sin descansos ni días libres, de doble y hasta triple jornada y muchas veces sin un peso a su nombre, muchas veces sin siquiera la mínima consideración ni agradecimiento más allá de un post cursi en redes sociales el 10 de mayo mientras los demás días del año las llaman “mantenidas” cuando irónicamente son ellas quienes mantienen hogares y familias enteras. Trabajar por techo y comida es esclavitud, dificulta y en ocasiones imposibilita poder salir de espacios violentos. Lo que está mal es creer que este es el rol que sólo las mujeres debemos atender, lo que está mal es no reconocer la desigualdad, violencia e injusticia que conlleva ese rol. Las feministas no tenemos que convencer a las mujeres de elegir otros caminos, de elegirnos a nosotras mismas y responder a nuestros sueños y deseos porque nosotras mismas lo hemos visto con nuestros propios ojos, hemos visto a nuestras madres y abuelas, las hemos escuchado. Muchas de ellas el primer consejo que dan a sus hijas y nietas es: Estudia, trabaja, viaja, ten tu propio dinero, no te cases. Es todo un sistema, más viejo que la rueda, que nos quiso convencer de que fregar pisos, parir hijos y planchar las camisas del marido era nuestro “destino biológico” para que los hombres tuvieran acceso a servidumbre gratuita, que ya no les creamos tan fácilmente es distinto. No va de ideologías, va de las memorias y vivencias de las mujeres. Si las escucharas lo sabrías.