Por qué le está devolviendo la pelota. El resto del helado se mete en la boca de una sentada con tal de ir a pincharle uno de los costados, sin maldad.
— Aunque quieras hacerte el digno, que sepas que te quiero mucho.
No está mal recordárselo de vez en cuando (siempre lo hace).
Tal y como Dios manda. Si le tuvo fé cuando eran amigos y compañeros de trabajo, ¿qué no iba a hacer por él ahora que eran inseparables? Es su lenguaje del amor.
Tiene muchos lenguajes del amor, mejor dicho. Pero el apoyo emocional era el principal. Lo puede meter dentro de +
sacar las alas y volar. El peor ciego es el que no quiere ver– pero es cierto, ya está él ahí para guiarle en todo momento.
Roland ríe ante la similitud de la respuesta ajena con su propia pregunta.
— Oyeeee. ¡Se supone que el que tiene que analizar la situación soy solo yo!
+
último sentimiento de sorpresa. Y luego va presumiendo de que el de los bíceps es él.
— Bueeeeno. Si haces méritos, quizá te deje ser mi pinche. Me podrías abrazar para hacerme de apoyo emocional mientras cocino.
? Esa no era la función de los pinches–.
Ahá, ya saben... ya conocen cómo es su suegro. Igualmente, aunque insista en que es un pájaro enjaulado, él sabe que Olivier es capaz de mover montañas sin darse cuenta. Solo tendrían que abrirle un poquito las puertas de la jaula y encontraría la manera de salir por su +
estaba hecho de acero inoxidable. Endurecido. —le apunta con el helado, que ya va por la mitad— ¿Acaso sabes la fuerza que tienes que emplear para romper algo así? Creo que no eres consciente.
Es que– pfft. Qué risa. No le está echando en cara nada, solo rememorando hasta el +
que confiscar.
Levanta las manos enlazadas de la rodilla ajena hasta llevarse los dedos a sus labios. Le besa los nudillos, suave.
— Unas manos así de frágiles y bonitas no pueden correr riesgo~.
Nooooo, basta... Habla como si lo que le esperase por el resto de su vida era estar condenado a la penumbra, de no llegar a conocerle. Está seguro de que hubiese encontrado cualquier otra cosa que le supliera. Solo se merece bondad.
Hala, el mes de su cumpleaños, heheh. A ver +
si la sorpresa del picnic va a venir con otra sorpresa de vuelta cuando menos se lo espere. Le compra la idea.
— Non, non. —niega varias veces de forma exagerada, como si le estuviese hablando de un crimen— Precisamente porque eres habilidoso manejando cuchillos te los tengo +
le da al helado; agradece que Dios le haya dado buena dentadura, así se libra de la dentera.
— ¡Te dejo ayudar! Trayendo platos y envases, pero sin poner ni un dedo encima de los ingredientes o el fuego.
Heh.
¿Ve? ¡Aunque no sea igual! Pero tiene bastante parecido. Piensa mucho en las personas que no tienen la sensación latente del hogar, porque él encuentra restos de su casa dondequiera que vaya.
La sonrisa más amplia del mundo se instala en su rostro al sentir la iniciativa de +
Olivier tomándole de la mano. Él también rodea la parte que le corresponde con sus dedos, apretándolos con cierta fuerza alrededor.
— Ahá~. Solo tengo que saber si lo vas a preferir en julio o en agosto.
Y voilà. Más que nada, para organizarse mejor el tiempo.
Otro mordisco +
Roland se encoge de hombros con una sonrisa. Podría ser, sí; al fin y al cabo, siempre tienen algo entre manos. El pluriempleo, que le come a uno la cabeza.
Admite que a él tampoco se le ha ocurrido proponerlo, para todo lo que hace funcionar el cerebro cuando se trata de +
Olivier. Supone que apunta a lo grande– le gusta viajar cuanto más lejos mejor.
— Estoy de acuerdo~. Un picnic entre las hierbas sería muy romántico. —vuelve a suspirar, esta vez con más ensoñación. También le da el primer mordisco al helado, antes de que empiece a +
Ooooki, el azul para él. Ha elegido el que es de un sabor que no sabría exactamente describir, así que además va a tener el factor sorpresa. Tadáaa. Eso sí, se ve tropical.
Se acomoda a su lado mientras le deja el helado en la mano. Suspira cuando se sienta.
— ¿Cómo no +
Y lo guapo que está, heh. A él se le queda el pelito de oveja con el sudor, como si se le mojase. Sniff.
Quitando eso, ha conseguido dos polos de helado. Tienen colores diferentes, así que le deja elegir mostrándole ambos.
— Para el señorito, ¿rosa o azul~?