Todos rompemos algo alguna vez, una promesa, un “para siempre”; pero hay quienes se miran y reconocen el desastre, quienes dicen “perdón” y se quedan a reconstruir lo que hicieron pedazos. Y otros inventan versiones donde nunca son culpables, y eso es lo que marca la diferencia.
Sin rencor ni venganza porque un día me contaste tu infancia, me contaste los problemas con tu familia, sacaste tu lado más sensible y sé que necesitabas ese amor que te di.