El sistema de transporte público, con sus reguladas que abandonan a la gente a su suerte, está agotado y ya no responde a las necesidades de la ciudadanía. Es una vergüenza que siga funcionando así.
En cambio, los buses eléctricos donados por Taiwán, que hoy están en operación, demuestran que es posible ofrecer un servicio moderno, cómodo y eficiente.
La evidencia ya está sobre la mesa. El gobierno tiene la oportunidad de impulsar la compra de 200 o más buses eléctricos o híbridos y avanzar hacia un sistema completamente nuevo.
Un transporte público de calidad no puede seguir esperando. Es momento de dar el salto y transformar de verdad la movilidad en Paraguay.