“El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.” (Lc 6,45)
'To express the tenderness of his supreme compassion, the good Jesus—source of Mercy—wept for all of us wretches, because of our human weakness, the darkness of our blind hearts, and our obstinacy in evil.'
- St. Bonaventure, Doctor of the Church (ora pro nobis)
Oh dulce Madre de Dios,
Tú eres para mí una aurora radiante,
Admirada me sumerjo toda en Ti.
Oh Madre, Virgen Inmaculada,
En Ti se refleja para mí la Luz de Dios.
Tú me enseñas cómo amar a Dios entre tormentas,
Tú eres mi escudo y mi defensa contra el enemigo.
“El buen cristiano recorre el camino de este mundo subido en una bonita carroza de triunfo; esta carroza es arrastrada por ángeles y es nuestro Señor quien la conduce. Mientras que el pobre pecador está enganchado al carro de la vida, y el demonio está en el asiento y le hace avanzar a golpes de látigo”.
-Santo Cura de Ars
Oh Jesús Mío, a pesar de Tus gracias, siento y veo mi miseria. Comienzo el día luchando y lo termino luchando; cuando venzo una dificultad, surgen diez por superar; pero no me aflijo por ello porque sé bien que éste es tiempo de lucha y no de paz.
…fui unida a la #SantísimaTrinidad y conocí su Majestad y Grandeza. Estaba unida a las Tres Personas. Cuando estaba unida a una de estas venerables Personas al mismo tiempo estaba unida a las otras dos. La felicidad y gozo que comunicaron a mi alma son indescriptibles.
He visto la gloria de Dios que fluye de esta imagen…Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y vuelven a la nada.A pesar de la maldad de Satanás,la Divina Misericordia triunfará en el mundo y recibirá culto de todas las almas
Siento que una fuerza me defiende y me protege de las flechas del enemigo. Me custodia y me defiende, lo siento muy bien, estoy protegida como si estuviera a la sombra de sus alas.
El momento más solemne de mi vida es cuando recibo la Santa Comunión. Anhelo cada Santa Comunión y agradezco a la Santísima Trinidad cada Santa Comunión. Si los ángeles pudieran envidiar, nos envidiarían dos cosas: primero, la Santa Comunión, y segundo, el sufrimiento.