La desolación que vive mi país hoy NO es ALGO de AYER que desató una MARCHA. Es la realidad DIARIA de todos los que viven en los pueblos, llenos de miedo y sin garantías de vida. Reconozco esta situación desde que era una niña.
Pido al gobierno de mi país que tome medidas urgentes, PARE YA la violación a los derechos humanos y restituya el valor de la vida humana por encima de cualquier interés político. (3/3)
Es inaceptable que una madre pierda su único hijo a causa de la brutalidad.
Y que a otras 18 personas se les arrebaten sus vidas en una protesta pacífica. (1/3)
La única razón por la que están haciendo esto es para que tengamos miedo de salir a las calles, y el miedo no va a funcionar, y no se nos puede olvidar.