@Iberia bueno, menos mal que aquí tenéis puesto “a tu servicio 24h” entiendo que es ironía, porque luego es una auténtica pesadilla hablar con vosotros y conseguir que me devolváis mi objeto perdido que dejé olvidado en el avión hace 1 mes…
En Gaza había 23 emisoras de radio antes de la invasión y la masacre. Acaba de abrir su emisión 1, la única que ha quedado. Han asesinado a más periodistas que en ningún otro conflicto en el mundo. Y los periodistas del mundo han mirado para otro lado durante años. Qué asco todo
Que Mariano Barbacid tenga que andar de plató en plató mendigando fondos después de lograr que el 90% de sus ratones queden libres de cáncer de páncreas —sin rastro del tumor y sin que se les caiga el pelo en el proceso— es para que se nos caiga la cara de vergüenza.
En un mundo con un mínimo de sentido común, deberían estar cayéndole billetes del cielo, pero aquí estamos, viendo cómo el sistema prefiere mirar hacia otro lado.
Conviene recordar, por si hay algún despistado que Barbacid no es un aficionado con un microscopio.
Su prestigio es global; en oncología, su nombre pesa tanto como el de cualquier Nobel.
En este gremio, la importancia se mide por el índice h, y el suyo es de 117. Si 60 ya es excelencia, superar los 100 significa que básicamente tú pones los ladrillos sobre los que se construye toda la investigación oncológica moderna.
Resulta incomprensible.
Hablamos de una enfermedad con medio millón de diagnósticos anuales en el mundo y diez mil en España.
Es uno de esos tumores tercos cuya mortalidad se ha negado a bajar en décadas y que, amenaza con escalar al podio de las principales causas de muerte por cáncer.
Con este panorama, que una eminencia nacional tenga que hacer una gira mediática para pedir financiación es, cuanto menos, una señal de que algo está muy podrido.
El drama de Barbacid es el ejemplo de libro para entender por qué la investigación pública es vital y por qué las farmacéuticas a veces parecen más interesadas en el Excel que en la salud.
El problema tiene dos nombres: patentes y genéricos.
El tratamiento propuesto por Barbacid, es un cóctel de tres fármacos, y ahí empieza el vía crucis.
Algunos compuestos ya existen o están a punto de perder la patente.
Y claro, ninguna farmacéutica va a poner 30 millones sobre la mesa si no puede blindarse el mercado.
Si la terapia acaba siendo barata y accesible como un genérico, a la industria no le salen las cuentas.
Para más inri, el cóctel mezcla fármacos de distintas compañías.
Coordinarlos implica que compartan secretos industriales y decidan quién se queda con la tajada más grande.
¿El resultado?
Un infierno burocrático donde los egos y los intereses comerciales pesan más que las vidas.
Por eso Barbacid pide un ensayo académico independiente: si el dinero es público, el control es de los científicos y el objetivo es que funcione, no que encaje en una estrategia de márgenes de beneficio.
El cáncer de páncreas es, hablando en plata, un "mal negocio".
Durante años, la industria lo ha evitado porque los pacientes morían demasiado rápido.
Cruel, pero real: no hay rentabilidad en tratamientos cortos. Las farmacéuticas prefieren llegar cuando el camino está asfaltado y el éxito garantizado.
Barbacid intenta que un avance histórico no termine cogiendo polvo en un cajón solo porque no es lo suficientemente "atractivo" para el mercado.
Así que, si Barbacid pide algo, el Gobierno debería dejar de marear la perdiz. No es un capricho. Esos 30 millones de euros son calderilla comparado con cualquier otra tontería en la que el Estado decide dilapidar el presupuesto cada hora.
Por cierto, me viene a la mente el caso de Steve Jobs, ese genio que, irónicamente, se pasó de listo.
Suele confundirse que murió del cáncer que investiga Barbacid, pero no es cierto.
Jobs tuvo la "suerte" de sufrir un tumor neuroendocrino, mucho menos agresivo que el adenocarcinoma común.
Tenía un cáncer operable y curable, pero decidió que era mejor idea intentar sanar con dietas de frutas, acupuntura y zumos.
Retrasó la cirugía nueve meses y, para cuando quiso volver a la ciencia, el tumor ya se había ido de turismo por su hígado.
Gastó millones en secuenciación de ADN y trasplantes experimentales, pero el tiempo perdido en pseudociencias no se compra con dinero.
Jobs tenía el cáncer "bueno" y su soberbia lo mató.
Barbacid lucha contra el "malo", ese que no te da nueve meses de margen para tontear con batidos verdes.
Si Jobs hubiera tenido el tumor que investiga Mariano, no habría durado ni un año, 20 años después de su muerte las previsiones son las mismas.
Así que, por favor, dejen de racanearle el dinero a quien de verdad sabe qué hacer con él.
S��, es una medida muy socialista. Y qué. Cuando el capitalismo no está por la labor —porque no ve patentes, ni rentabilidad rápida, ni un mercado “bonito”— solo queda el Estado.
No para sustituir a la ciencia, sino para hacer posible que exista. La investigación que salva vidas no puede depender exclusivamente de si encaja o no en un plan de negocio.
Si el mercado decide que el cáncer de páncreas no es rentable, entonces la respuesta no puede ser encogerse de hombros.
Tiene que ser dinero público, sin complejos, para que los avances no mueran antes que los pacientes. Esto no va de ideología: va de decidir si un país quiere ser espectador… o responsable.
Y por cierto.
Giras hacen los Rolling Stones.
Yo solo voy a hablar con quien me llame para hablar de lo que hay y de lo que viene.
Como siempre.
Por todos y contra nadie.
El exdiputado israelí Moshe Feiglin en el programa de noticias más visto de Israel:
"Como dijo Hitler: 'No puedo vivir si queda un solo judío', no podemos vivir aquí si queda un solo palestino en Gaza".
Cuando te digan quiénes son, créelos.
El sionismo es el nuevo nazismo.
Mis niños en Palestina solo quieren paz y pan.
Mis niños en Palestina están siendo exterminados.
Mis niños. Tus niños. Los de toda la humanidad.
30,000 niños asesinados por Israel en 2 años.
Tus niños, carajo.
"Lo dice la biblia, quién bendiga a Israel será bendecido y quién maldiga a Israel será maldecido. Queremos las bendiciones divinas de Israel y por eso estamos haciendo mucho para acabar con los malditos".
El criminal de guerra Netanyahu citó a la biblia para defender el genocidio en Gaza, asegurando que "Israel" es la bendición bíblica y los palestinos son los malditos que odian las bendiciones.
¿Que clase de sociópata es capaz de decir que es un bendición divina después de matar a 23.000 niños en 2 años?
Vía: @DaniMayakovski
🚨 ÚLTIMA HORA: Hemos suspendido nuestras actividades médicas en Ciudad de Gaza. Nuestros centros están rodeados por tanques y bajo ataques aéreos. Pedimos protección inmediata y cese de la violencia. #Gaza