Tiene todos los defectos y ni una sola virtud: zafio, grosero, ignorante, soberbio, sectario y lleno de odio. Que alguien así sea ministro del Reino de España es prueba de una degradación muy profunda y de muy difícil solución.
Para algunos que no lo entienden…
Se puede ser de izquierdas, creer en un Estado eficiente, en lo público, en unas fronteras seguras y una inmigración ordenada y criticar los errores -enormes- del Sanchismo.
Es más, diría que lo primero lleva a lo segundo. Sencillo, ¿no?