La felicidad está mal entendida. Nos la venden como un éxtasis constante, cuando en realidad casi siempre es calma, es la ausencia de urgencias, un domingo por la tarde sin nada que resolver.
A veces pienso que una de las mayores muestras de cariño es la curiosidad. Preguntar, escuchar, recordar detalles. Hay personas que dicen quererte y nunca han sentido interés por descubrir quién eres realmente.
Una mujer no tiene que hacerse chiquita para caber en ninguna parte, si la persona que eres incómoda a tu entorno, probablemente ese no es un lugar para ti.