No es lo mismo hacerme enojar que decepcionarme. El enojo se me pasa, pero cuando me decepcionas cambia la forma en que te miro. Puedo perdonar lo que hiciste, pero recuperar la confianza y volver a sentir lo mismo por ti ya no es tan sencillo.
Hoy fui a misa y el padre dijo algo que me encantó:
“Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios”.
Y creo que nunca debemos olvidar eso. No solo aplica para las personas, también para las parejas, amistades, trabajos, decisiones y todo aquello que llega a nuestra vida.
Lo que viene de Dios te suma, te da paz y te acerca a quien realmente quieres ser.
Tal vez no lo notas aún, pero tú eres la primera mujer en tu árbol familiar que se escucha, se elige, se honra y se ama sin pedir permiso.
Así también se sana el linaje.
Así también se libera la historia.
Ay amiga, perdóname que te lo diga así pero NOS VALE VERGA que la IA te describa en una palabra, en 10 palabras, en mil, nos vale tres hectáreas de jugosa verga