Quisiera que hoy, juntos, comenzásemos a proponer una cultura de la reconciliación. Hemos de encontrarnos curando nuestras heridas, perdonándonos el mal que hemos hecho y también el que no hemos hecho, pero del que sufrimos las consecuencias. No existen enemigos: hay solo hermanos y hermanas. Hacen falta gestos de reconciliación y políticas de reconciliación.
En la vida no es necesario tenerlo todo bajo control. Basta con elegir cada día amar con libertad. Esta es la verdadera esperanza: saber que, incluso en la oscuridad de la prueba, el amor de Dios nos sostiene y hace madurar en nosotros el fruto de la vida eterna. https://t.co/b8DpnHGzXp
¿Y qué amor no es complejo?
Cada historia compagina luz y sombra.
Hay que saber lidiar con lo distante,
respetar las palabras huidizas,
aceptar los afectos taciturnos.
Hay que asumir distancia en la ternura.
No es amor un reflejo de uno mismo.
¿Cómo amar en respuesta al enemigo?
¿Cómo ofrecer un perdón que no te piden?
¿Cómo sembrar encuentro en lo lejano?
¿Dónde hallar los motivos que se esconden?
Es muy fácil amar lo que nos gusta,
lo que nos lleva al cielo cotidiano.
Nadie te enseña a acariciar espinas.
Y, sin embargo, tú, Dios misterioso,
eliges conciliar lo separado,
perdonar a quien siembra tempestades,
negarse a condenar al insolente.
Extraño amor difícil
nos propones.
«Los amores difíciles» @jmolaizola
Todo empezó con un «Ven».
O con muchos.
Ven a poblar nuestra soledad,
decía el abandono
Ven a traer respuestas,
pedía la inquietud.
Ven a sanar las heridas,
clamaba la compasión.
Ven a tender puentes,
proponían los abismos.
Ven a mostrarnos un camino,
gritaba el extravío.
Ven a saciar nuestra hambre,
rogaba la pobreza.
Ven a mostrarnos tu rostro,
decía el amor.
Y Dios quiso venir.
Las llamadas
desencadenaron una respuesta.
El silencio se abrió a la Palabra.
La Palabra se hizo carne.
La carne se volvió abrazo
y en ese abrazo cabíamos todos.
En Belén,
la soledad se encontró con el cariño.
La pregunta se convirtió en sabiduría.
Las heridas dejaron de doler.
Se trenzaron caminos en la niebla.
La mesa se dispuso para todos,
y Dios se hizo historia,
con rostro de niño.
Hoy, mucho tiempo después,
seguimos llamando: «Ven».
Es el momento de recordar
una respuesta que, desde entonces,
es promesa cumplida.
Dios-con-nosotros.
¡Para siempre!
Cuando atravesamos por desiertos existenciales, nos parece que no vamos a poder. Pero mirando atrás, nos damos cuenta de que ya hemos superado etapas áridas y de sequedad. Mientras, toca seguir caminando, luchando con fe y cantando este canto de esperanza:
https://t.co/ghZJFJiFOS
San José, mucho más que un carpintero.
Según los evangelios de Mateo y Marcos, José era un τέκτων (tékton), que traducido de una manera simple sería un carpintero, pero en realidad, el término engloba mucho más. Un τέκτων era esencialmente un artesano muy versátil que no solo trabajaba la madera, sino que también construía y reparaba casas y fabricaba muebles e incluso toda clase de herramientas agrícolas. Así que, al pensar en José solo como un carpintero desde luego nos limita mucho la riqueza de su verdadera actividad. Adiós a la imagen idílica del taller de carpintería lleno de virutas como el que podía tener Gepetto.
Igual deberíamos imaginarnos a José, entonces, como alguien extremadamente hábil con sus manos. ¿Un "manitas"? Algo parecido. Un hombre que recorría calles y caminos, que trabajaba en fachadas, tejados, escaleras y andamios. Seguramente era de esos que "echan horas" con cualquier encargo que se presente, sin apenas descanso. Ya fuera en las obras constructivas de la gran ciudad cercana de Séforis o arreglando el cercado de cualquier vecino en el pueblo. No resulta ilógico pensar que estas habilidades le convirtieran en alguien bastante conocido y apreciado en la comunidad de Nazaret, capaz de responder a una gran variedad de necesidades prácticas.
La asociación de José con la carpintería posiblemente comenzó con San Justino, quien en sus Diálogos con el rabino Trifón afirmaba:
«Cuando Jesús llegó al Jordán, se le tenía por hijo de José el carpintero, y apareció sin belleza , como las Escrituras habían anunciado; fue considerado él mismo como un carpintero, porque mientras estaba entre los hombres, fabricó obras de carpintero, arados y yugos, enseñando por ellas los símbolos de la justicia y una vida de trabajo.»
Así, quedó establecida la figura del "José carpintero". Justino utilizaba esta referencia para argumentar sobre la humildad de Jesús y la autenticidad de su misión mesiánica, en consonancia con las profecías del Antiguo Testamento.
Lo realmente fascinante en esta evolución "artesanal" de la figura josefina es cómo su vida trasciende la de un simple trabajador manual para convertirse también en un símbolo de la capacidad de transformar lo simple en algo valioso. Al igual que transformaba materiales básicos en objetos útiles, José, como figura paterna, modeló y guió a Jesús durante su juventud, preparándolo para su futura misión.
Esta imagen de José subraya el valor del trabajo manual en la tradición cristiana, mostrando que las tareas cotidianas, a menudo vistas como mundanas o triviales, pueden ser realmente un camino hacia la santidad. José se consolidó poco a poco en el imaginario cristiano como un claro ejemplo de cómo la dedicación y el esfuerzo diarios no solo contribuyen al bienestar de nuestras comunidades, sino que también tienen un profundo valor espiritual.
Las habilidades de un τέκτων —la capacidad de construir, reparar y mantener— en este tiempo de "usar y tirar" son más esenciales que nunca. Al igual que José, podemos aspirar a ser artesanos en nuestros campos, maestros que no solo crean, sino que también enseñan y dejan un legado de integridad y diligencia. En cada tarea que emprendemos, en cada desafío que enfrentamos, tenemos la oportunidad de hacer algo ordinario, algo extraordinariamente valioso.
JOSÉ.
Plantó cara a la prudencia
y a los chismes.
Siguió la voz interior
que le instaba: “Confía”
Enseñó, al Dios niño,
la mejor imagen de Dios.
Sin pronunciar palabra
labró el “hágase” con
su historia:
Carpintero y emigrante,
peregrino y maestro,
creyente y siervo.
El hombre discreto
sigue siendo, hoy,
testigo humilde
de la entrega callada,
del sacrificio radical,
de la fe capaz de arriesgarlo
todo.
Entre sus manos
encallecidas,
ponemos las nuestras
y tratamos de asomarnos,
en su vida,
a la sabiduría
de los justos.
Ahora se ponen las manos en la cabeza muchos, conmigo se han tirado más de cuatro años intentando destruirme, personal y profesionalmente, vetos, insultos en todos sus medios de comunicación, hasta una llamada de barakaldo de una mujer amenazándome que le iban a hacer daño a mi hijo, lo denuncié y no dimos con ella, me dijo que hablase más, y la verdad pasé miedo y mi hijo estuvo con escolta mucho tiempo, me hicieron campañas vía redes llamándome fascista para que no llenase en los conciertos , llamaban a los promotores para que no me contratasen, inventándose cosas sobre mí, etc.. pero soy más duro que el acero y antes roto que doblarme ante los fascistas más grandes de estos últimos 40 años. Muchos de los medios que entonces me criticaron por decir que era un gobierno fascista y sectario, ahora me están dando la razón , pues la verdad solo tienen un camino y el tiempo lo pone todo en su sito, ya viene el boomerang 🪃de vuelta.
Abrazos y mucho ánimo, y ojo, Risto y todo el equipo, no os bajéis en ningún momento los pantalones, van a ir a degüello por lo que acabáis de hacer, os lo dice uno que lo ha vivido, así que manteneros ahí, suelen causar el efecto contrario, a mi me va mejor que nunca. Que ganas tengo de verlos caer, la borrachera que me voy a coger cuando eso pase, ayyyy Dios mío. Ya queda menos.
Abrazos