Ahora toca volver a vivir una vida normal en este país. La selección Argentina de fútbol nos hizo vivir, y sentir, días extraordinarios. Ojalá estos días de mundial no tuvieran fin. Porque peor que perder es no sentir.
Hoy cometí el pecado de dejar de creer. De resignarme. Será por la costumbre de sufrir más de gozarlo a este deporte hermoso y cruel. El fútbol le da sentido a mí vida desde que nací. Uno no debe ser ingrato con lo que ama. Aguante está selección, la mejor de la historia.
El del 5/7, un 8vos de final, no será el último partido en territorio de México durante el mundial: hay partidos en 4tos que se juegan en Los Angeles y Dallas.