Este tipo de actos de rebeldía son muy peligrosos. Si la gente empieza a descubrir que en lugar de mirar la calle lo que estaba haciendo era darle la espalda tendremos un problema.
Díga a la ciudadanía que en las aceras van a instalarse motos en lugar de bancos y criticará a las motos.
Dígale que en las aceras sólo podrán aparcar las motos rojas y se olvidará de los bancos. Estará ocupada criticando a las azules.
Uno de los comandos del @bicibuseixample se acerca a la cifra de 100 pequeños integrantes, lo que plantea un grave problema: son demasiado visibles.
Esto fuerza a los distintos políticos de la ciudad a tener que pronunciarse, revelando así su visión de la movilidad urbana.
Euforia por un gol, enfado con el gobierno, alegría al ver a un amigo, ira hacia otra persona… sea cual sea su estado de ánimo podrá expresarlo a través del lenguaje urbano: combinaciones de toques de claxon largos y cortos.
¡Demonios! Sólo me faltaba ahora que cada comunidad de vecinos o cada AFA comenzase a adquirir artilugios de este tipo e iniciase una campaña #Lamedicióndeldía para importunar a sus gobernantes. O proyectos escolares sobre la media del día o del mes… el horror.
En estos tiempos difíciles, la industria del automóvil debe apostar por ciudades diseñadas para peatones, ya que en ellas caben más vehículos que en aquellas pensadas para las personas.
Una calle puede ser un poderoso recurso educativo si sabemos cómo aprovecharla. Así, los bancos pueden servir para enseñar a niñas y niños a contar unidades; los árboles, decenas; las motos, centenas; y los coches, millares.
Frente a un bar, un árbol ha desarrollado un práctico engrosamiento en la base de su tronco. En la línea de aparcamiento, otro ha preferido adelgazar para no restar espacio a los vehículos. Y es que los árboles devuelven a las ciudades los cuidados que estas les dedican.
Al avanzar hacia su colegio, las niñas y niños de este comando no describen trayectorias rectilíneas, sino que se entrecruzan buscando amigos a quienes saludar. Así, mientras parlotean moviéndose de este modo van quedando enredados en la terrible red social del @bicibuseixample.
Una moto ha sufrido un ataque mientras protegía la acera. En la línea de fachada un anuncio pide a los viandantes que, como muestra de agradecimiento, ayuden a esclarecer lo ocurrido. Y es que, por algún motivo, estos siempre se percatan más de lo que acontece en las calles.
El uso masivo del automóvil crea miles de puestos de trabajo en profesiones como traumatología, neonatología, neumología… pero su potencial como generador de empleo no acaba ahí. Como demuestra esta operaria de limpieza al recoger el aire de la ciudad para tirarlo a la basura.
Efectuando acciones estratégicas en la acera despertaremos en el peatón un sentimiento muy provechoso: el miedo a perder lo que le queda de calle.
Esto le empujará a dedicar tanta energía en defender ese 20% que apenas le quedarán fuerzas para pensar en reclamar el % restante.
En este test de seguridad el fabricante coloca un SUV experimental sobre la acera y aguarda el paso de una patrulla policial. La prueba es un éxito: el automóvil resulta ser imperceptible para los agentes e indiferente para los viandantes. Puede comercializarse.
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En 1907, el sociólogo Henry Ford estaba convencido de que bajo las circunstancias adecuadas, cualquier pueblo podía llegar a sitiarse a sí mismo. Un año después comenzó a producir en serie el Modelo T con la intención de poner a prueba su hipótesis.
El hilo versará sobre un gran parque pintoresco de LONDRES, encargado por el entonces Príncipe Regente para establecer su futura residencia de verano (y aquí, @ciudadmoses, no entra el coche):
[JOHN NASH y REGENT’s park: lo pintoresco entra en la ciudad]
Incapaz de infundir el más mínimo temor en la ciudadanía, y ante la más absoluta indiferencia del gentío allí reunido, un lánguido tranvía se abre paso tímidamente por el centro de una calle mientras trata de acallar, sin éxito, un estruendoso conato de vida urbana.