An essential great article:
"It is understandable to look inwards in times of crisis, to stick with what’s familiar. But I believe we must try to help people to look up and out instead, to connect with one another. Good journalism can do this."
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It’s all garbage and noise to deflect US critics and delay European action. Trump has never materially changed his stance of talking to Putin, repeating Russian talking points, and pressuring Ukraine to surrender to Russian demands.
Los escándalos de corrupción se multiplican en el Gobierno, mientras el PP se muestra, por méritos propios, incapaz de crecer en escaños. Hoy escribo en El País sobre el trauma del 23J: un fenómeno que puede lastrar a Feijóo en su camino hacia la Moncloa.
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🇷🇺🇺🇦Le massacre de Kyiv continue dans l'indifférence générale en Europe.
Au moins 12 morts et 50 blessés dans des frappes russes qui ont visé des immeubles résidentiels où vivent des familles.
Un total de 23 missiles Iskander-M a été tiré sur la capitale ukrainienne et pas un seul n'a pu être intercepté, tout simplement parce que les États-Unis ne fournissent plus les munitions nécessaires à la protection du ciel.
Ils sont pas gentils les États-Unis, c'est un fait et on ne le découvre pas aujourd'hui, mais il faut aussi noter que les Européens sont lâches. Chaque semaine, des missiles tuent des innocents en Ukraine et à part des condamnations vides, rien de concret n'est fait.
Nous avons pourtant la capacité militaire d'intervenir et de défendre nous-même, avec nos avions et nos systèmes d'armement, le ciel ukrainien. Nous choisissons -car c'est vraiment un choix- de ne pas le faire et de laisser les civils ukrainiens se débrouiller.
Le résultat est là. Le mieux que l'on puisse faire dans ce triste monde, c'est de fournir des SCALP et autres armements capables de frapper la Russie pour que l'Ukraine se défende mais dans un monde normal, avec un vrai courage politique, l'Europe n'aurait jamais permis de tels crimes juste sous son nez.
L'Ukraine ne nous le pardonnera probablement jamais.
🇷🇺🇺🇦L'Ukraine a effectué une riposte impressionnante après l'attaque de Kyiv de cette nuit.
Ils ont réussi à toucher la raffinerie pétrolière d'Omsk avec un drone FP-1/2, à près de 2500km de la frontière ukrainienne !
Longtemps considérée comme hors de portée en raison de sa localisation au-delà de l'Oural, cette installation figurait parmi les sites les plus protégés de l'industrie pétrolière russe. La distance n'est clairement plus une garantie de sécurité désormais.
L'importance de cette raffinerie est considérable. Avec une capacité de production de 22 millions de tonnes par an, elle est une des plus grandes et plus modernes de Russie. C'était justement une des raffineries qui devaient soulager la pénurie d'essence en cours dans l'Ouest du pays.
En s'attaquant à des infrastructures critiques, Kyiv cherche à réduire la capacité de Moscou à alimenter son économie et son appareil militaire plutôt qu'à terroriser la population. Un véritable succès tactique qui montre la montée en puissance de l'Ukraine dans les frappes en profondeur sur le territoire russe.
Alors que la Russie mène régulièrement des frappes contre des zones résidentielles, des hôpitaux, des écoles ou d'autres infrastructures civiles, les Ukrainiens se défendent en respectant les Conventions de Genève et le droit international.
Bravo 👏🇺🇦
La ciudadanía y el derecho de sufragio activo (el poder votar) son dos conceptos distintos. El primero determina quién pertenece a la nación política. El segundo, quién elige a sus dirigentes.
La distinción existe en todos los ordenamientos jurídicos, incluido el español. No se puede votar, aunque se sea ciudadano, si se es menor de cierta edad o si existe una declaración de incapacidad. Y los ciudadanos residentes fuera de Espa��a no pueden votar en las elecciones municipales, mientras que ciertos extranjeros residentes sí pueden hacerlo.
La idea detrás de esta distinción es la exigencia de cierta capacidad (por edad y psíquica) y de una vinculación efectiva con las decisiones públicas.
Muchas democracias, incluidas Noruega, Nueva Zelanda, Dinamarca e Islandia (a menudo las que encabezan las clasificaciones internacionales de calidad democrática), parten de esta idea para restringir de manera bastante estricta el voto de los no residentes y, a la vez, facilitar, en ciertas ocasiones, el voto de los residentes no nacionales.
España, en comparación, tiene una legislación increíblemente permisiva. Es, además, una legislación que entraña serios riesgos de manipulación. Como la Constitución no establece una circunscripción de extranjeros (como en Francia o Italia), los residentes en el extranjero pueden elegir la provincia en la que votar con casi total libertad.
Pero no es lo mismo votar en Soria que en Madrid: Soria está sobrerrepresentada, Madrid infrarrepresentada. Si me interesa maximizar mi influencia, debo solicitar la inscripción en Soria y convencer a mis amigos de que hagan lo mismo. Unos cuantos miles de votos pueden, así, cambiar dos o tres escaños. Recordemos que en 2023 unos pocos votos podrían haber hecho bailar seis escaños y dar a PP y Vox la mayoría absoluta (solo habrían necesitado cuatro, de llegar a acuerdos con UPN y CC).
La solución sencilla, que imita la práctica de otras democracias, es exigir un cierto nivel de arraigo para poder votar en las elecciones generales y autonómicas.
Un sistema generoso pero sensato podría ser el siguiente.
Primero, se puede votar de manera automática en las elecciones generales y autonómicas durante un número de años igual al mínimo entre 10 y los años de residencia previa en España. Es decir, si he residido 12 años en España, puedo votar durante 10, pero si he residido 6, solo durante 6. Este criterio otorga el derecho de voto a todos los españoles no residentes nacidos y educados en España, o que hayan pasado en el país una parte sustancial de su infancia: al cumplir los 18, ya han acumulado esos 10 años.
Segundo, una vez agotada esta primera etapa, se pueden solicitar extensiones (repetidas) de cinco años si se acredita un arraigo significativo ante la Junta Electoral Central. Podemos ser generosos con la definición de arraigo.
Una lista no exhaustiva de elementos de arraigo puede incluir:
1) Contar con familiares de primer y segundo grado ciudadanos y residentes en España.
2) Visitas sustanciales y repetidas a España que no impliquen residencia (por ejemplo, pasar cuatro semanas cada verano).
3) Relaciones laborales o económicas sustanciales. Por ejemplo, realizar trabajos con efecto directo en España (un socio de un bufete de abogados de Barcelona que dirige la oficina de París, pero cuya actividad tiene un componente muy importante en Cataluña) o mantener patrimonio o intereses económicos.
4) Participar activamente en la vida política de España. Por ejemplo, haber votado con regularidad en las elecciones anteriores durante el primer periodo.
5) Servicios a las administraciones públicas o a la sociedad civil en España. Por ejemplo, un antiguo secretario de Estado que ahora trabaja para un think tank en Bruselas, o un actor querido por el público que rueda muchas películas en España, pero reside en Hollywood por motivos profesionales.
Podemos discutir los detalles de cuántos de estos elementos de arraigo necesitamos (¿uno de los cinco?, ¿tres de los cinco?) y qué hacer con las residencias repetidas en el extranjero (hago el doctorado en el Reino Unido, vuelvo a España de postdoc, y luego me voy a Alemania de profesor).
Pero para mí, la mera necesidad de presentar un documento y pruebas fehacientes es ya la barrera que lograría el 90% de mi objetivo: va a votar quien de verdad tiene interés en hacerlo.
Insisto, esto solo es una propuesta y estoy encantado de escuchar otras posibilidades.
“No es la primera vez que un presidente advierte un límite, pero es la primera vez que eso no significa nada”
Sánchez, ¿un innovador político? X @cultrun
https://t.co/hlI6w7pV49 vía @abc_es
Yo puedo votar en las elecciones generales y autonómicas en España (pero no en las municipales). Esto no tiene mucho sentido: me mudé a Estados Unidos en 1996, apenas pago impuestos en España y recibo servicios mínimos. Que mi voto decida, por ejemplo, si se abre un nuevo instituto en Mieres o se sube el IRPF en el territorio común tiene una justificación democrática más bien débil.
A la vez, buena parte de mi familia vive en España; existe una probabilidad (baja) de que regrese en algún momento; tengo propiedades inmobiliarias en el territorio nacional; y, en comparación con otros votantes en el extranjero, conozco los detalles de muchas discusiones sobre política económica. No creo que haya muchos millones de votantes que se sepan las cuentas de la Seguridad Social mejor que yo. No es que entender estas discusiones me dé una legitimidad especial, sino que demuestra una vinculación efectiva con España.
Por ello sigo votando en las elecciones generales, aunque en las autonómicas, de carácter local más acentuado, he dejado de hacerlo. Y, cuando considere que la probabilidad de regresar a España haya caído por debajo de un mínimo, dejaré de votar también en las generales.
La discusión de la “ley de nietos” durante las últimas semanas en España ilustra, pues, un punto fundamental en toda democracia: ¿quién es el demos que puede decidir el futuro colectivo?
Una persona no residente en España, por mucho que sea hijo o nieto de españoles, pero sin una vinculación directa con la vida cotidiana del pa��s (o una probabilidad razonable de recuperarla demostrada con pruebas fehacientes, no una simple declaración de intenciones), no es parte del demos. Puede ser una persona con la que sintamos cercanía afectiva y que tenga un vínculo legal con España más fuerte que el de otras personas. Pero no debe ser votante.
Las respuestas que leo en la prensa son decepcionantes. Muchos argumentan que, a fin de cuentas, estos nuevos votantes no influirán en los resultados de las elecciones. Quizás. En el pasado no lo han hecho. Pero este argumento tiene dos problemas. Primero, ahora que forman un grupo tan grande, los partidos tienen un incentivo muy distinto para movilizar a ese electorado. Segundo, y mucho más importante, ir regalando nacionalidades y derechos de voto sin la debida seriedad demuestra que en España nunca pensamos las cosas con cuidado. Da igual si son 100 o dos millones y da igual si tienen efecto o no sobre las elecciones. Es una cuestión de legitimidad.
Una y otra vez, en España, tomamos decisiones sin hacer números, movidos por el “buenismo” de quedar bien en el telediario de las nueve. Y no, no son los políticos. Estoy 100% seguro de que, de haberse realizado un referéndum sobre la “ley de nietos” (olvidándonos del resto de la Ley de Memoria Democrática), el sí habría ganado de manera abrumadora.
No nos tomamos nada en serio y somos frívolos.
⚠️Despreciar evidencias: en 2022 se subsidió 20 c/l combustibles, lo que aprovecharon petroleras para aumentar precios. Perdimos 857 millones €.
Ahora se repite esta política regresiva y, aún peor, se mantendrá si los precios aumentan: el incentivo perfecto para que suceda.
📢¡Nueva exposición temporal!
📸 'LA MIRADA DE WYRSCH'
🚂 Una selección de 25 fotografías, conservadas en el #ArchivoHistóricoFerroviario, realizadas en España a mediados del siglo XX por el fotógrafo suizo Karl Wyrsch
+INFO https://t.co/WUPnOusszu
La votación de Junts y el PP para que Sánchez dimita solo ha servido para demostrar que, efectivamente, hoy el Ejecutivo sobrevive en contra el Parlamento (y que Puigdemont no piensa poner en riesgo su amnistía con una moción de censura). Pero esto no es Westminster, luego supone un brindis al sol. Eso sí, desmonta la narrativa de que habrá presupuestos generales de 2027, según dijo el presidente del Gobierno, todo ello, en el caso de que Junts sea congruente con lo que hace. De fondo, el PSOE espera seguramente que los PGE tumbados sean su puesta de largo electoral. Vamos. Otro año de agonía político-judicial por delante.
❌Los políticos en España no son ideológicos: son “buscadores de cargos”
Evidencia causal con 190.000 candidatos (2003-2019) muestra que al perder las elecciones aumenta ~15% probabilidad de que cambien de partido. Y se van a los partidos que ganan.
https://t.co/oj4zYToi9J
El buque insignia informativo de la televisión pública está en manos de alguien que considera que la neutralidad es cobardía. Es exactamente al revés: no hay nada más difícil que ser neutral de verdad. Lo fácil es militar, tomar partido y ejercer de justiciero. Eso ya no es periodismo. Es activismo.
En las últimas 48 horas Trump le desbloqueó a Irán hasta U$S 23.000 millones en ingresos petroleros y activos congelados. Son U$S 12.000 millones de fondos embargados y el resto ventas por la interrupción por 60 días de las sanciones a las exportaciones iraníes.
Se facilitaron con el levantamiento del bloqueo en el Golfo de Omán que habilitó la salida masiva del crudo iraní.
Eso equivale a entre 19 y 27 días completos de todo el PBI de Irán de U$S 300.000 millones.
Los fondos embargados pueden tardarse, pero entre el inventario flotante que ahora pueden venderse y el crudo que sacó en los últimos días, Irán ya se aseguro entre U$S 8 y 9 mil millones de dólares en ingresos rápidos.
Desde el 22 de junio, Estados Unidos le aseguró al régimen iraní un flujo de dinero equivalente a casi un mes entero de actividad económica del país y
lo hizo sin que Irán entregue casi nada a cambio: sigue controlando el Estrecho de Ormuz, no hay desarme nuclear verificable, ni misilístico, ni ha terminado su apoyo a sus proxies.
Mientras tanto Teherán sigue exigiendo mas concesiones y facturando montado en el apuro de Trump por salirse de la guerra.
"El comisionista no fue votado por los ciudadanos, ni nombrado por Pedro Sánchez, pero cualquier señuelo es válido para el Gobierno con tal de no asumir responsabilidades". Escribe @EstefMolina_ https://t.co/RXoOFKLb7U