Más allá de que un policía agreda a una ciudadana porque sí, lo que más me sorprende es que el resto de agentes no se preocupen. Que la vean sangrar y ni siquiera la ayuden a levantarse. Servir y proteger no es eso
el amor es rarísimo. Dos personas se conocen de la nada, empiezan a verse, a hablar, a tocarse y besarse, a dormir juntas, a despertarse juntas, a desayunar, comer, cenar, a ir al cine y a conciertos. Y después, un buen día, todo eso se termina.
El concepto de que Marina se haya plantado en mitad de Andorra para destrozar a los grandes patriotas que huyen como ratas de su país para no tributar… me temo que esta chica es perfecta.