@radikeltotel No se puede ser dominicano solo en el papel y haitiano en todo lo demás. O nuestro gentilicio es distintivo de algo concreto o no tiene razón de ser.
El cambio de nacionalidad es tan absurdo como el cambio de sexo y los chinos, sobrados en sentido común, lo saben.
El atleta Dominicano fue sustituido por haitianos , te confunden con sus nombres y apellidos, son haitianos y los estás normalizando en tu mente como Dominicanos. Haitianos netos y otros de varias generaciones ya más refinados, pero yo los conozcos hasta debajo de las piedras.
Prohaitianos se atreven a decir que nos parecemos o que el apellido "Féliz", originario de Castilla, es realmente de África.
La reto a mostrar su árbol genealógico y demostrar la procedencia legítima de su apellido.
Los haitianos, al no querer regresar a vivir con los suyos, nos dan la razón.
Si ellos le tienen terror a vivir con las consecuencias de un entorno haitiano, nosotros también y con mayor justificación.
Como ya se ha dicho, huyen de sí mismos.
¡En todas partes lo falsifican todo!
El 99% de los haitianos "documentados" en RD, lo logró mediante soborno y fraude, no cumpliendo procesos ni requisitos.
Darío, tú eres otro que debería guardar silencio. Aunque ya muchos lo sabíamos, hoy todo el mundo en esta red te ve como un lambón de tercera, como alguien sin criterio propio y sin ninguna credibilidad.
Es una pena que todavía quieras seguir opinando cuando sabías perfectamente el daño que hacían esas plataformas que tanto defendías y apadrinabas. Al final, terminaste demostrando que eres tan servil como quienes protegías.
Lo más curioso es que el tiempo pasa para todo el mundo. Te quedan dos años de estar adulando al gobierno, pero cuando ese tiempo termine, ¿qué va a ser de ti? Porque los cargos pasan, los gobiernos cambian, pero la reputación permanece. Y muchos te recordarán simplemente como Darío Alexander, el lambón.
No saben ni escribir los apellidos que usurpan.
Es urgente intervenir el registro civil dominicano. Darle tiempo al tiempo hará más violenta la solución o peor, no habrá solución posible.