“Compromiso democrático” dice el presidente español al reconocer a la primera dama de una dictadura, que ha gobernado el Perú una década pese a perder elecciones y que ha sido responsable del quiebre democrático peruano desde siempre.
Ignorancia y perversidad a partes iguales.
Una profesora infantil de Luxemburgo llamada Fátima fue despedida de la escuela por apoyar a los niños palestinos que sufren el genocidio en Gaza, debido a las presiones del lobby sionista.
Las niñas a las que daba clase y sus familias salieron en su apoyo pidiendo que vuelva.
Vivimos en un sistema donde la empatía es castigada y perpetrar un infanticidio es impune.
Bdía,
Nada cambia...siguen los incendios que arrasan las tiendas de campaña en Al-Mawasi, sur de Jan Yunis.
Siguen las demoliciones en sur de Líbano.
Sigue la #impunidad.
Es increíble que esto no sea noticia.
El #genocidio continúa.
#NeverStopTalkingAboutGaza
Militares de Israel disparan a bebés y niños en la cabeza como si fuera un juego.
Algunos lo llaman el ejercito más moral del mundo.
Ayuso, Abascal, Rahola, Girauta... podéis dormir con la conciencia tranquila? Yo no podría.
Charlamagne asks Hasan Piker if Israel has a right to exist on The Breakfast Club
"I think Israel in its current formation as a settler colonial operation seeking out the complete extermination of the indigenous population, as an apartheid state, does not have a right to exist."
Algunos anarquistas del siglo XXI son un poco raros, la verdad
Primero se prestan a ser los tonticos útiles de todo lo más tibio, burócrata, pro Régimen del 78, y mercantilista de la izquierda en España, y hacen documentales en los que se dan continuamente varios nombres de personas, que no se pueden defender en él, a las que lo que se dice, y, sobre todo como se dice, en ese documental, les puede joder la vida para siempre si fuera creído por quién lo ve, y luego encima van amenazando con denuncias en los tribunales del orden burgués a chavales con canales de YouTube que usan para ejercer su libertad de expresión y opinar sobre lo que consideran, porque algo que hayan dicho en ese canal les ha herido su sensibilidad.
De locos, en serio
Todo mi apoyo y solidaridad, Joseda
Informe oficial: así se ha violado en comisarías y cuarteles.
Alicates, palos de escoba, electrodos… Forman parte de los testimonios sobre torturas sexuales enunciados ahora ante la Comisión de Valoración entre llantos y silencios. Estos son extractos textuales de los 75 casos reconocidos este año, extraídos del informe oficial. Sobran las palabras.
No ocurrieron en un descampado, ni en un parking subterráneo, ni en un portal, ni en un domicilio, pero sí lejos de testigos, y además con total impunidad judicial. Las agresiones sexuales que recoge el informe de este año de la Comisión de Valoración de casos de violencia policial y parapolicial se han perpetrado en dependencias de la Policía española y en la Guardia Civil, lugares supuestamente de máximas garantías.
Casi todas las víctimas han sido mujeres, aunque también hay hombres. A los «comentarios vejatorios sobre sus cuerpos e insultos, a encontrarse con la regla y no disponer de productos necesarios ni condiciones de higiene adecuadas» se les sumaron «muchos casos en que son obligadas a desnudarse y son sometidas a tocamientos, insinuaciones o situaciones más graves aún, como es la violación con penetración de objetos varios, relatadas con dificultad y que esta Comisión ha escuchado y recogido», explica.
El informe presentado en el Parlamento Vasco da paso al reconocimiento de 75 víctimas de tortura este año. Solo son, por tanto, el 1,5% del total de casos censados ya oficialmente en toda Euskal Herria. Sin embargo, bastan para resumir una práctica generalizada y masiva, más allá de los detalles brutales y sórdidos que arroja cada caso concreto.
Los testimonios han sido grabados en gran parte de los casos (83 registros audiovisuales sobre el total de 93 expedientes aceptados) y sometidos a análisis forense. La Comisión incide en ello: «Somos conscientes, porque las víctimas así nos lo han transmitido, de que este camino que transitamos les resulta en muchas ocasiones muy doloroso y lleno de obstáculos. ‘¿Cómo es posible que se nos exija tanto?’, nos dicen, después del silencio y ‘de las mentiras que sobre nosotras se han lanzado durante años’».
Sobran más explicaciones. Hablan las víctimas:
Desnuda y colgada de la trenza.
«[Cuartel de la Salve, Bilbo, 1973] Desde el primer momento y de manera constante, fue objeto de terribles vejaciones, amenazas e insultos ligados a su condición de mujer. Las primeras palabras que escuchó del capitán que dirigía los interrogatorios fueron: ‘¡Aquí, entras virgen y saldrás puta!’ (…) Fue despojada de la ropa de trabajo que vestía desde el momento de la detención. Desnuda, fue colgada de la larga trenza que llevaba, siendo inducida a girar sobre su propio eje a base de golpes».
La violan y se orinan encima.
«[1992] Entre otros métodos de tortura padecidos por ella, en su condición de mujer, se encuentran los relativos a la tortura sexual con la introducción de varios objetos por distintos orificios corporales. (…) Añade, además, que varios guardias civiles orinaron en su cara cuando solicitó ir al baño mientras le gritaban: ‘Yo también me meo’. Momento tras el cual la detenida decidió orinarse encima antes que volver a pasar por aquella humillación».
Palo de escoba.
«[1982] Humillaciones de todo tipo por su condición de mujer, insultos, tocamientos por todo el cuerpo, realizados tanto por hombres como por mujeres… Aquella tortura sexual fue in crescendo. Recibió amenazas de violación que, desgraciadamente, culminaron en una grave agresión sexual, al introducirle el palo de una escoba por la vagina tras ser tumbada en una mesa y despojada de los pantalones y de la ropa interior que vestía».
Forzada a masturbarse.
«En uno de aquellos descansos, se abrió la puerta de la celda y recibió la orden de desnudarse y comenzar a masturbarse delante de los agentes, algo a lo que la detenida, en el estado en el que se encontraba, accedió sin protestar e incluso llegó a preguntar detalles de cómo debía hacerlo, algo que desconcertó y enfadó a los guardias civiles que esperaban de ella otra reacción y que acabaron por marcharse de allí».
Amenazas y tocamientos.
«Por su condición de mujer, relata que fue intimidada con amenazas y acoso de tipo sexual. ‘Seguro que no has visto una polla como la mía. Ya verás cuando nos quedemos solos lo bien que lo vamos a pasar. Seguro que no has probado nunca algo tan rico como esto. Seguro que tus compañeros de ETA tampoco la tienen tan grande y seguro que no saben follar como follamos nosotros’. Desnudada primeramente de cintura para arriba, más tarde fue obligada a permanecer completamente desnuda mientras era sometida a tocamientos y recibía amenazas de violación: ‘Bueno, vete preparándote porque esto está terminando: unas cuantas sesiones más de bolsa, unas cuantas flexiones más, y ya empezamos con lo nuestro, que es lo interesante’».
Menstruación como tormento.
«Las vejaciones con episodios de desnudez forzada se dieron tanto en Donostia como en Madrid (…). Además, en aquellas condiciones, le bajó la regla, encontrándose en condiciones higiénicas lamentables. Cuando solicitó algún producto de higiene, le proporcionaron unas bragas desechables y algunas compresas, todo ello acompañado de vejaciones: ‘A estas zorras siempre les baja la regla. ¡Ojalá os bajara la regla en otras ocasiones! ¡Estáis cagadas de miedo, por eso se os baja la regla!’».
Alicates.
«Esposada con las manos en la espalda y con la cabeza agachada, los insultos, las mofas, las amenazas, los tocamientos y los malos tratos comenzaron en el vehículo. ‘Metían sus manos por debajo de mi camiseta y me aplastaban los pezones, pero duro, duro. Se estaban descojonando y, yo, así. Ese es el primer flash (…) Durante el trayecto, los agentes, al igual que ocurrió nada más ser detenida, se empeñaron en apretar los pezones de I.A.G., aunque, en esta ocasión, utilizando un alicate que sacaron de algún sitio. ‘Sí, aplastándome los pezones. Dos veces, primero en uno y luego en el otro, ya que solo tenían una herramienta y andaban con eso’. Poco después, fue trasladada a Madrid. Relata que, de camino, realizaron una parada en un club de alterne a las afueras de Burgos, en el que se le permitió acudir al baño».
«Violaremos a tu hija».
«Dada su condición de mujer, G.M.M. recibió las primeras vejaciones y amenazas de contenido sexual contra ella y contra su hija: ‘A nosotros no nos gustas’ (…) ‘Nosotros violaremos a tu hija, a la alta’. ‘Tu hija no se va a salvar. Nosotros la vamos a violar’ (…). Mientras la degradaban verbalmente, fue obligada a desnudarse en tres ocasiones con la excusa de examinar sus varices. En aquel momento de vergüenza y humillación, de pie, frente a ellos, lloró por primera vez».
Obligado a masturbarse.
«Me ponen la cuerda y, de repente [llora], uno por detrás tira la silla y hay un momento, no sé, igual son décimas de segundo o tal y otro que está detrás me agarra, me bajan y me dicen ‘¡Desnúdate!’. Me bajan el pantalón y me dicen ‘¡Mastúrbate!’ [llora y no puede continuar hablando]».
Electrodos en los testículos.
«En el coche en que se dirigían al cuartel, le bajaron los pantalones y la ropa interior, todo lo que permitía la cinta americana, y le colocaron electrodos en los testículos (…) Me dijeron que o cantaba todo o a mi mujer (que estaba detenida) le harían esto y aquello… y en un momento dado, abrieron la puerta para que yo viera que se encontraba bien. Estaba en una cama, sentada junto a un guardia civil».
(Artículo de Ramon Sola para naiz)
La tortura sistemática, más allá del franquismo.
Solo en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se registraron 4.113 casos de tortura entre 1960 y 2014; 3.032 son posteriores a 1978.
Un trabajo publicado en 2017 por la Universidad del País Vasco (EHU) y el Gobierno Vasco (Proyecto de investigación sobre la tortura y los malos tratos en Euskadi, 1960-2014) dejó claro el alcance de la tortura como herramienta del Estado, al recoger de forma sistemática los malos tratos cometidos por las fuerzas estatales durante esos años. El equipo dirigido por el reconocido médico Paco Etxeberria documentó en total 4.113 casos entre 1960 y 2014, reunidos en un censo oficial. Ese registro representa a 3.415 víctimas, ya que el 17% sufrió torturas o malos tratos en más de una ocasión. El trabajo se basa en un archivo de más de 26.000 documentos y miles de testimonios grabados en vídeo, y constituye hasta ahora la recopilación más extensa realizada en la Comunidad Autónoma Vasca sobre esta cuestión.
La investigación rompe la creencia de que la tortura se limita a la dictadura franquista, con un dato significativo: solo el 26,4% (1.081) de los casos registrados corresponden a la dictadura y a los primeros años de la llamada “Transición” (hasta 1978). En cambio, la gran mayoría se produjeron en época “democrática”, después de la aprobación de la Constitución. En la muestra analizada en profundidad mediante el Protocolo de Estambul, el 76% de los casos son posteriores a 1978, con una incidencia especialmente alta en la década de los 80 (35% de la muestra) y a partir del año 2000 (31%). Esto demuestra que los mecanismos de tortura han persistido durante décadas en las estructuras del Estado.
38% atribuidas a la Guardia Civil
En cuanto a las fuerzas policiales señaladas por torturas, en los casos en los que se ha aplicado el Protocolo de Estambul, el 38% de las denuncias se atribuyen a la Guardia Civil, el 30,7% a la Policía española y el 9,9% a la Ertzaintza. La metodología ha experimentado una evolución estadística: hasta los años 90 eran habituales los métodos que dejaban marcas físicas visibles (la bañera o la electricidad), pero posteriormente predominó la llamada “tortura limpia”, diseñada para ocultar señales. Ejemplos de ello son la asfixia con bolsa, la permanencia prolongada en posturas forzadas o las amenazas. Las víctimas pasaron, de media, casi cinco días en régimen de incomunicación.
95,5% de casos con "evidencias sólidas" según el Protocolo de Estambul
Además, se ha tratado de medir repetidamente la veracidad de las torturas denunciadas aplicando el Protocolo de Estambul a 202 víctimas. Los resultados son claros: en el 95,5% de los casos se halló un nivel de coherencia “sólido” entre el testimonio de la víctima y las conclusiones periciales (48,5% sólido, 41,1% muy sólido y 5,9% pleno). Estos datos, sin embargo, chocan con la realidad judicial posterior: pese a los miles de casos documentados, el Tribunal Supremo español solo emitió 20 sentencias firmes por torturas entre 1979 y 1992, condenando en total a 49 funcionarios. En muchas ocasiones, los torturadores fueron indultados.
El informe mencionado advierte además de que, entre las víctimas que participaron en la investigación, el 15% sufre todavía graves consecuencias psicológicas y necesita atención especializada.
(Texto publicado originalmente en Diario Socialista)
En los últimos días ha llegado a Bolivia material represivo de Argentina y EEUU.
Ya están haciendo uso de ese material para disparar contra los manifestantes. Ya hay varios asesinados por el gobierno boliviano.
Marlaska infiltró a policías para espiar a los movimientos en defensa de Palestina. El gobierno debería explicar esto y por qué los datos de accesos a puertos, aeropuertos y estaciones de trenes son gestionados por la empresa del extesorero de Netanyahu.
https://t.co/fxCyvsaBKh
El Gobierno vasco no debería preocuparse tanto por la filiación política de los activistas como por la deriva ideológica de la Ertzaintza. Hoy escribo para @publico_es. https://t.co/jRc9F7tHso
Bdía,
Dolor, llantos, destrucción, muerte,...
Y es insoportable que esto lo quieran normalizar, que esto no sea "noticia"...
El #genocidio continúa.
#NeverStopTalkingAboutGaza
Israel publica videos tratando de forma inhumana y violenta a las personas que ha secuestrado por llevar ayuda a Gaza. Imaginad lo que le hacen a los presos palestinos ¿Va el Gobierno de España o Europa a hacer ALGO frente a este acto de agresión a ciudadanos y barcos europeos?
Así llegaron a Turquía los activistas de la Flotilla por Palestina, después de ser secuestrados, humillados y torturados por los genocidas sionistas de Israel. Crímenes impunes.