Si fuera una mujer interesada ya tendría la vida resuelta desde hace tiempo, pero no puedo dar abrazos si no tengo ganas, ni decir un “te quiero” si no lo siento.
muchas veces me hablaron de la envidia y yo siempre decía ¿pero de qué me van a tener envidia a mí? Con el tiempo la vida me enseñó que la gente no siempre desea lo que vos tenés, solo quieren que vos no lo tengas
las amigas que me quedan son las que entendieron cuando no podía, no quería, no tenía ánimo; las que no me reclamaron nada, las que no se pusieron a hablar de mí, las que no tienen actitudes raras y cuyo amor es 100% incondicional. No necesito más.