si entras a un país para trabajar, respetar sus leyes, integrarte y aportar, bienvenido seas, da igual tu origen, tu nacionalidad o tu religión, pero si vienes a delinquir, generar inseguridad o despreciar las normas del país que te acoge, no tienes nada que hacer aquí
Una vez vi un chico comprar flores y cuando la cajera le preguntó: “¿Aniversario?”
Dijo: “No, solo tuvo un mal día ayer.”
Ese es el tipo de amor por el que rezo.