Can the world hear us? 💔
My daughter Rafif is only two years and two months old, and she has spent every moment of her life surrounded by war, bombardment, displacement, and fear.
A little girl who has known nothing of childhood but the sounds of war and fleeing from one place to another…
Look closely into her eyes. Sometimes words fail to describe what we have lived through, and only the eyes can express what lies within.
“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”: Lula en la ONU, previo a la intervención de Trump.
Lo dijo todo. América Latina en un solo sentimiento: dignidad.
Miren cómo rechazan a Netanyahu en el mundo… y aquí todavía hay gente orgullosa de tener un presidente haciendo parte de su club de aplausos.
¿De verdad no les da ni un poquito de vergüenza respaldar semejante espectáculo frente a las atrocidades en Gaza?
Definitivamente están jodidos.
Si esto no es el final definitivo de la ONU como foro de discusión pacífica y cooperativa, se le acerca mucho.
Este tipo tendría que haber salido de ese salón esposado camino de La Haya.
Mientras habla Trump en la ONU, la delegación cubana abandona la sala. Algo que deberían hacer todos los países pero pocos se atreven. Cuba una vez mas es un ejemplo
We are still alive in Gaza… 🥹🇵🇸
Despite everything, we are still trying to hold on.
If you see this photo, please don’t scroll past in silence.
Write anything — even a single dot means so much to us and reminds us that we are not alone. 🥹💔🙏
🚨DESDE HOY ARRANCA LA CAMPAÑA: TODO ABELARDISTA ES UN BOT, HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO.
Asuman eso también con los supuestos periodistas que defienden este gobierno. Si lo defiende, es porque le están pagando. Eso, hasta que se demuestre lo contrario.
EXPLOSIVO: Quedó expuesta la siniestra red con terminal en Washington cuyo objetivo es la destrucción de la soberanía de iberoamérica
Por Juan José Salinas
https://t.co/RYFZ6aFVoZ
#UltimaHora Gaza: las fuerzas de ocupación sionistad mataron a una mujer palestina —madre de seis hijos— en Al-Bureij, en el centro de la Franja de Gaza. Estaba preparando a sus hijos para ir a la escuela cuando murió por la bala de un francotirador israelí. Fascismo puro.
Verdaderamente es escalofriante que Israel haya matado en Gaza más periodistas que todos los muertos en las grandes guerras del siglo XX incluidas las dos mundiales. Es lo propio del ejército más inmoral del mundo
LULA Y MAMDANI, RECADO A LA JUVENTUD
Se encontraron. @LulaOficial y @ZohranKMamdani
El mensaje no es de foto: hay que creer en los jóvenes y darles condiciones reales. Si no, no hay sociedad que se sostenga.
Eso. Sin más.
🔥🔥🚨🚨URGE LA AYUDA NACIONAL para apagar el incendio de Villa de Leiva. Se requieren dos helicópteros Urgente. ¡Se está destruyendo la parte del Santuario de Flora y Fauna de Iguaque! Policía Nacional, sus helicopteros han trabajado muy poco. Boyacá merece atención urgente.
Hay algo que me genera curiosidad sobre la manera en que discutimos.
Especialmente cuando estamos en profundo desacuerdo.
Veo personas que probablemente serían amables y respetuosas si estuvieran sentadas frente a frente, pero que en redes pueden llegar a ser increíblemente agresivas con alguien que piensa diferente.
Y me pregunto qué cambia.
Podemos pensar que una idea está profundamente equivocada.
Podemos incluso creer que es peligrosa y combatirla con firmeza.
Pero, ¿en qué momento cuestionar una idea empezó a requerir devaluar a la persona que la sostiene?
Insultamos, ridiculizamos, asumimos intenciones y reducimos a alguien a una etiqueta.
Como si tratar al otro con respeto debilitara nuestras propias convicciones.
Y empiezo a pensar que puede ser exactamente lo contrario.
Escuchar a alguien, intentar comprender lo que realmente está diciendo y aun así poder decir “entiendo tu argumento y sigo profundamente en desacuerdo” requiere bastante seguridad en aquello que creemos.
Respetar a una persona no significa respetar todas sus ideas.
Hay ideas que podemos considerar equivocadas, injustas o incluso peligrosas.
Pero ninguna de esas cosas nos obliga a dejar de reconocer la humanidad de quien tenemos enfrente.
Y eso me deja una pregunta que también intento hacerme a mí mismo:
¿En qué momento empezamos a pensar que tener razón nos daba permiso para dejar de ser decentes?
Hay algo que me genera curiosidad cuando hablamos de meritocracia.
La idea parece sencilla: que las personas puedan progresar por su esfuerzo, sus capacidades, sus decisiones y lo que aportan.
Y hay algo de esa idea que me gusta.
Pero si realmente creemos en ella, me parece que tenemos que hacernos una pregunta incómoda:
¿Cuánto debería importar el lugar desde donde cada persona empieza?
Nunca podremos hacer que todos partamos exactamente desde el mismo lugar.
Pero sí podemos preguntarnos cuánto deberían depender nuestras posibilidades de cosas como la nutrición, la salud, la educación, la seguridad o el acceso a oportunidades.
Porque si dos personas tienen capacidades y disposición para esforzarse, pero una tiene acceso a casi todas esas condiciones y la otra a muy pocas, ¿hasta qué punto podemos llamar meritocrático al resultado?
No se trata de garantizar que todos terminemos en el mismo lugar.
Se trata de preguntarnos si una sociedad que realmente cree en la meritocracia no debería intentar que el punto de partida determine cada vez menos hasta dónde puede llegar una persona.
Y ahí aparece para mí una tensión interesante entre lo individual y lo colectivo.
Podemos esperar que cada persona sea responsable de lo que hace con sus oportunidades.
Pero también podemos preguntarnos:
¿qué responsabilidad tenemos como sociedad sobre las oportunidades que cada persona tiene?
Tal vez garantizar ciertas condiciones mínimas no sea contrario a la meritocracia.
Tal vez sea precisamente una de las condiciones necesarias para acercarnos a ella.