Con lo bien que habría ido la selección con un traje entallao de Álvaro Moreno y no con el que llevan de Loewe que parece que te lo ha prestao tu primo del pueblo para el bautizo de la Chari.
Escuchando las últimas palabras de Ferrán y de Rodri sobre su fe, me entran dudas de si Luis de la Fuente ha sido entrenador o Madre Superiora de la selección.
Madre mía cómo viene la cristiandad apretando en España.
WOOOOW ARMYs SINGING ARIRANG SO LOUD 😭😭 LOOK HOW HAPPY BTS IS 😭 JIMIN TOUCHED HIS HEART AND SAID 🐥: LOVE YOU GUYS 😭😭 MADRID YOU K!LLED IT ❤️🔥❤️🔥❤️🔥❤️🔥
MADRID D1
🐯: had no idea everyone would sing along to all of our songs like that. At the end, during "Into the sun” (listening to their voices singing with us), I got really emotional.
Aww Taehyung 🥺
Maybe I shouldn't even get into this… but it’s honestly just too much for me. 😀
I think it is pretty obvious that this decision to introduce their first category dedicated exclusively to Asian music is not a step toward inclusion; it is a concerning strategy of cultural segregation disguised as diversity.
By creating a "separate" space, they aren't celebrating the global impact of these artists, they are isolating them from the main stage 😤😡
Instead of allowing them to compete on equal footing in the major categories (the ones with the real weight and prestige), they are relegating them to a musical ghetto that only serves to clean up the organization's image without giving up an inch of their actual ground.
True inclusion isn't about creating consolation categories to keep international artists tucked away in their own corner. True inclusion is recognizing that music is a universal language and that talent, regardless of its origin, deserves the main stage.
I feel ashamed, sad, and completely disgusted 💩
Je m’appelle Philippe, j’ai 61 ans, et je suis chirurgien depuis plus de trente ans.
Mon fils Lucas, lui, a 28 ans.
Il est chauffeur routier.
Quand on est un médecin respecté, il existe une règle non écrite que la société vous impose : vos enfants doivent reprendre le flambeau. Ou au minimum devenir avocat, ingénieur ou exercer un métier considéré comme “prestigieux”.
Depuis que Lucas est petit, mes collègues me demandaient toujours en souriant :
— Alors, c’est pour quand la fac de médecine ?
Mais Lucas n’a jamais aimé les livres d’anatomie.
Depuis l’enfance, ce qui le passionnait, c’étaient les moteurs, la mécanique, les poids lourds et la route.
Quand il a eu son bac, je l’ai fait asseoir dans mon bureau pour parler de son avenir.
Il m’a regardé droit dans les yeux et m’a dit :
— Papa, je ne veux pas passer ma vie enfermé entre quatre murs à regarder des gens souffrir. Moi, je veux être sur la route. Je veux conduire des camions.
Je mentirais si je disais que je l’ai accepté immédiatement.
Il y avait cette petite voix toxique, nourrie par des années de conventions sociales, qui me faisait penser :
“Où ai-je échoué ? Pourquoi ne veut-il pas viser plus haut ?”
Je voyais le regard des autres changer.
Cette fausse compassion.
— Ah… l’important, c’est qu’il soit heureux, disaient-ils avec ce ton réservé à ceux qui ont “raté quelque chose”.
Et derrière mon dos, je savais très bien ce qu’ils murmuraient :
“Quel gâchis.”
“Avec le père qu’il a…”
“Finir chauffeur routier…”
Leur vision du monde s’arrête souvent au prestige d’un diplôme accroché au mur.
Puis un vendredi soir, il y a quelques mois, j’ai terminé une garde épuisante à l’hôpital.
Il était presque 4 heures du matin.
J’étais vidé, stressé, avec l’estomac noué par la fatigue, les tensions du service et la paperasse administrative.
En sortant sur le parking, j’ai appelé Lucas.
Je savais qu’il roulait déjà à cette heure-là.
Il a répondu en haut-parleur.
J’entendais le bruit grave et régulier du moteur de son camion derrière lui.
— Salut papa. Ta garde est enfin terminée ?
— Oui… une nuit infernale. Et toi, tu es où ?
— Je traverse les Alpes. La lune éclaire les montagnes enneigées. J’ai ma musique, le camion tourne parfaitement, et dans quelques heures je livre en Suisse. Franchement… je suis bien.
Mon fils a 28 ans.
Il conduit quarante tonnes sur des routes glacées, souvent seul, avec des responsabilités énormes.
Il respecte des délais difficiles pour que les magasins — ceux où même mes collègues les plus snobs font leurs courses — soient remplis chaque matin.
Il ne boit pas une goutte d’alcool parce qu’il sait que son permis, c’est sa vie.
Il dort dans sa cabine.
Il peut résoudre seul des problèmes mécaniques compliqués, parfois sous la pluie, en plein hiver, par zéro degré.
Il a une discipline et une éthique de travail immenses. Bien plus grandes que certains jeunes internes que je vois traîner dans les couloirs avec leur téléphone à la main, persuadés que le monde leur doit tout simplement parce qu’ils portent une blouse blanche.
On nous a fait croire que l’intelligence et la valeur d’une personne se mesuraient à un diplôme ou à un statut social.
Mais le vrai succès, c’est peut-être simplement de se réveiller à 4 heures du matin, regarder la route devant soi… et être exactement là où on veut être.
Lucas est un homme sérieux.
Il gagne sa vie honnêtement.
Et surtout, il est heureux.
Je ne pourrais pas être plus fier de lui.
Et aujourd’hui, quand certains me regardent avec pitié, je leur réponds avec le sourire :
— Moi, je sauve des vies. Mais c’est grâce à des hommes comme mon fils que vous avez de quoi manger dans votre assiette chaque matin.
Et ça… ça vaut tous les diplômes du monde.
Lo llevo diciendo tiempo, el cristianismo evangélico (el neopentecostal en concreto) es una fuerza social y política que en España no estamos viendo venir. Es una corriente profundamente liberal en lo económico y conservadora en lo social. Cuando algunos lo quieran ver será tarde
-Como su psicólogo, voy a darle herramientas para controlar la ira.
-¿Un hacha?
-Hablo de herramientas simbólicas.
-En el escudo de los bomberos hay 2 hachas.
-No es ese tipo de símbolos.
-Yo con una tengo bastante.
-¡QUE NO VOY A DARLE UN HACHA!
-Vaya, luego soy yo el de la ira.
SOY UN BOOMER. ¿Y QUÉ PASA?
Sí, soy un boomer. Dilo sin miedo. BOO-MER. Con dos oes y una factura de la luz que parece un secuestro. Soy boomer y no pasa nada. Bueno, pasa de todo, pero ya estoy acostumbrado.
Soy boomer porque cuando algo no funciona lo apago y lo enciendo, y si no va… le doy un golpe. Y oye, funciona más veces que vuestros tutoriales de 47 minutos con intro, like y suscríbete.
Soy boomer porque no confío en la nube. ¿La nube? Yo ya tuve una nube… se llamaba disquete. Y se perdió. Y desde entonces, trauma. Yo quiero las cosas guardadas en una carpeta, en un sitio, con nombre claro:
“DOCUMENTOS IMPORTANTES DEFINITIVO FINAL AHORA SÍ”.
Soy boomer porque llamo por teléfono. Sí. LLAMO. Sin avisar. Sin WhatsApp previo. Directamente. Y cuando no lo coges pienso:
“Está muerto o pasando de mí. Las dos cosas mal.”
Soy boomer porque escribo “Ok.” con punto, y la gente joven cree que estoy enfadado, decepcionado o a punto de desheredar a alguien. No, chaval, es educación. El punto no es agresivo, agresivo es escribir “k”.
Soy boomer porque leo las noticias, no “me informo por TikTok”. Yo no quiero un chaval bailando mientras me explica una guerra con subtítulos mal escritos y música de fondo.
Soy boomer porque me sé números de teléfono de memoria. El mío, el de casa, el de mis padres, el de un amigo que no veo desde 2003… y tú no te sabes ni el tuyo porque lo guarda el móvil como “Yo”.
Soy boomer porque desconfío de las apps.
—“Es gratis”.
Gratis no hay nada, algo me va a robar: los datos, el alma o las dos cosas.
Soy boomer porque cuando me dicen “te mando un audio” ya sé que no era urgente. Si era urgente, llamas. El audio es para gente que quiere hablar sin que le interrumpan. Monólogos… como este.
Soy boomer porque imprimo cosas.
—“¿Para qué lo imprimes?”
POR SI ACASO.
El “por si acaso” es el antivirus del boomer.
Soy boomer porque no me fío del QR. Yo quiero una carta. Un menú. Algo físico. El QR parece una trampa para robarte el móvil, la cuenta y la dignidad en dos segundos.
Soy boomer porque cuando alguien me dice “reinicia el router” siento que he hecho ingeniería avanzada.
Soy boomer porque no entiendo las contraseñas modernas:
mínimo 14 caracteres, una mayúscula, una minúscula, un símbolo, un jeroglífico egipcio y la sangre de un dragón.
Y luego: “contraseña incorrecta”.
Soy boomer porque tardo en contestar WhatsApp y no pasa nada. El mensaje sigue ahí. No caduca. Esto no es leche.
Soy boomer porque me enfada que todo sea suscripción. Antes comprabas algo y era tuyo. Ahora pagas, no es tuyo, y encima te lo quitan cuando quieren.
Soy boomer porque me quejo, pero con fundamento. No por postureo. Yo me quejo con experiencia, con facturas, con rodillas que suenan al levantarse.
Y sí, soy boomer…
pero sé hacer cosas.
Sé esperar.
Sé orientarme sin GPS.
Sé hablar con personas.
Sé vivir sin batería.
Así que sí: SOY BOOMER.
No vintage.
No retro.
Boomer auténtico.
Y si no te gusta…
Los verdaderos lujos de la vida
1. Vivir a 10 minutos del trabajo
2. Vivir a 5 minutos del gimnasio
3. Tener vecinos tranquilos
4. Tener dinero sobrante al final del mes e invertirlo
5. Paz en el hogar
6. Tomar café sin prisas
7. Dormir con la conciencia tranquila
8. Reír con gente que realmente te entiende.
9. Viajando todos los años
10. Despertarse naturalmente sin alarma
11. Disfrutar de una comida casera con seres queridos.
12. Tener tiempo para leer un libro de una sola sentada
13. Encontrar alegría en las rutinas diarias sencillas
14. Tener una mascota que te saluda alegremente en la puerta.
Éstas son las cosas que realmente te hacen sentir rico.
Lo mejor del funeral de hoy.
La hija de Nati de la Torre, una de las víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz ha tenido una intervención sublime. Mi más sincera enhorabuena.
De otro lado, Huelva ha dado un ejemplo brutal de saber estar y señorio.
Enhorabuena también a la organización.
Y en lo que a mí respecta, felicitar a los departamentos de comunicación del Ayuntamiento de Huelva, Diputación de Huelva y Obispado de Huelva.
#seguidores #Huelva #AyuntamientoDeHuelva #diputaciondehuelvahuelva @AytoHuelva
Pacientes ingresados en hospitales de Córdoba pidiendo el alta, xq quieren dejar sus camas para los heridos de Adamuz
Pacientes esperando en Urgencias que se marcharon en cuanto vieron llegar a los primeros heridos
Como en todas las tragedias, la ola de solidaridad es increíble
Y de repente, la bofetada de realidad te resitúa y sientes que te perdiste en quimeras lejanas mientras lo cotidiano se desmoronaba por negligencia, por cutrerío y por falta de seriedad, y descubres que tu mayor problema no era Groenlandia, Gaza o Julio Iglesias.