Lo sabía. Por eso gustaba de darle besos ahí, darle cariño, acariciando sus mejillas mientras besos le seguía dando.
— Mwah, mwah.
Besos seguía dando, acariciando aún la suavidad de su piel.
Mirada le dirigió a la mayor. Sus ojitos volvieron a brillar una vez se fijaron en la rubia.
— . . . — Soltó al ave, el cual no tardó en escapar volando. Ya la encontraría de vuelta. — Tienes un chichón..
Se acercó hacía ella, poniendo sus manos en su cabeza. Preocupado está.
Sus manos atraparon a su cuerva, alejando a la misma de su amada para mantenerla en sus brazos, dándole mimos en la cabeza.
— ... ¿Que crees que haces..? Hikarin es muda.. siquiera se puede defender de ti.
Insistió, mirada vacía a su ave. Parecía otro al de recién.
Le anda comiendo las mejillas a besos, poniendo sus ásperas manos en las mejillas suaves de su pareja. Finiquitando con un corto beso en sus labios. Si, se vuelve débil con ella.