A veces, ser demasiado comprensiva te costará la salud mental. Porque mientras te faltan al respeto, intentas comprender. Mientras te lastiman, intentas comprender. Detente por favor.
hasta ahora, la mejor lección que aprendí es que la vida continúa. La gente va y viene. Perdemos amigos, rompemos con nuestras parejas, conocemos gente nueva, nos enfrentamos al éxito y al fracaso, y la vida continúa. Estarás bien.
Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
La vida tiene una forma curiosa de cuidar de ti, te aleja de quienes no suman, te empuja a dejar lugares donde ya no creces, y te acerca a personas que valen la pena.
A veces toca atravesar momentos duros, pero no lo olvides, después de cada sacudida, siempre llega algo mejor.
Ninguna pareja, ninguna amistad, ningún familiar, ningún trabajo, ninguna carrera vale tu salud mental.
Que nadie te haga creer que tienes que aguantarte lo que te destruye.
Entender no significa tolerar. Yo puedo comprender tu comportamiento por tu historia de vida, pero no voy a tolerar ciertas acciones tuyas, porque mi empatía no implica renunciar a mis límites.