Somos ese lugar que no aparece en los mapas, pero que todos encontramos alguna vez. ✨ Feliz Día del Fam Sanzero ✨
Sigamos buscando juntos ese paraíso que encontramos en cada canción, en cada encuentro y en cada corazón sanzero. ❤️🎶
@AlejandroSanz
Porque eres esperanza.
Y ahí estás SIEMPRE tú ✨⭐️
Celebremos este #DíaDelFaMSanzero con los ojos de nuestro corazón y #LaFuerzaDeLaSolidaridad, mientras vivimos tu nueva gira y todo eso que haces irrepetible ♥️🙌🏼
Sigamos caminando de tu mano. Con tu fuerza @AlejandroSanz 🙌🏼
4 ańos en silencio para no desvelaros nada. Pero ahora os lo puedo contar. Se estrenará en Septiembre el musical #ElAlmaAlAire en Espańa. Este proyecto me tiene enamorado. Creo que no estoy preparado para ver nuestras canciones en un musical tan bello y tan trabajado como este. Ojalá lo puedan disfrutar. Estoy muy emocionado, muy feliz, muy agradecido con la vida. Y con vosotr@s
Todo empezó con un Cuéntame…
Y lo cambió todo.
Lo que viene no es solo música, es una historia que pide ser escuchada despacio. De esas que se quedan a vivir.
#Cuéntame con Yami Safdie.
26.03.
No hay palabras que alcancen. Solo gratitud. Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, me habéis hecho sentir en casa. Gracias por cantar con nosotros, por llenar cada rincón, por disfrazaros hasta el alma en cada concierto.
Bueno, en tres días vuelo para Colombia a CANTAR. Yo no entiendo de Super Bowl. Ustedes saben mas que yo. Así Que me voy para Sudamérica y me muero de ganas de mostrarles lo que tengo preparado para ustedes. Seguimos a lo nuestro y así no nos equivocamos. Se Viene “Y AHORA QUÉ”.
Os amo.
Me fumo un puro en la cara de los que meten miedo, de los que abusan, de los que no tienen compasión, de los que nos roban la tranquilidad, de los que matan y separan familias y me hacen sentir vergüenza de ser parte de la humanidad.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.