La carta de Sánchez es realmente incómoda para los gobiernos europeos que han querido sacar rédito político de lo ocurrido en Ceuta.
Si España recupera el control de la situación en menos de 48 horas, devuelve a prácticamente todos los que entraron irregularmente y evita cualquier efecto sobre el resto de la UE, ¿con qué fundamento se pedía expulsarla de Schengen cuando Ceuta ni siquiera forma parte de ese espacio?
La crisis de Ceuta ha dejado al descubierto algo aún más grave. Y es que algunos “socios” europeos estaban más interesados en explotar políticamente la situación que en responder con rigor, legalidad y una mínima solidaridad común.
España se ha visto ante una crisis gravísima defendiendo una frontera europea. Y en ese momento, las derechas europeas, todas, las eurófobas y las supuestamente eurófilas, han actuado como buitres para intentar dañar a un Gobierno que no les gusta porque no es de su familia política. 48 horas después los migrantes están de vuelta en Marruecos sin ayuda ni solidaridad europea alguna y con varios gobiernos, como el italiano y el finlandés, comportándose como auténticos trumpistas.
La buena noticia es que España no es así. Las tropas españolas irán igual a Finlandia a proteger la frontera oriental europea. Y cuando haya una crisis en otro país, España ayudará en lo que pueda.
Se llama superioridad moral. Nosotros no somos buitres.