suena divertido, casi cómico, considerando la diferencia de tamaños. aun así, ella sería feliz de tenerlo descansando en su regazo; promete rascarle el mentón, llenarlo de mimos y consentir hasta el último de sus caprichos.
ㅤSe pregunta muy seriamente si aquel rinconcito puede ser ella misma. ¿Quién sabe? Con un par de mimos quizás lo tenga ronroneando. . A pesar de su apariencia arisca.
avanza con pasos lentos, sin ninguna prisa por llegar; después de todo, la idea de hacer buenas migas con alguien nuevo le resulta más que agradable. "¿tiene tiempo? permítame invitarle un café, o quizá un postre."
"para nada, tresh. encuentro grata la compañía, más cuando viene de una mano dispuesta a ayudar." una breve risita se le escapa tras aquellas palabras, aquel tono formal siendo apenas parte de una fachada juguetona. "soy gwen, dueña del café que está al dar la vuelta."
— Thresh, puede llamarme Thresh.
Tras presentarse, el hombre acomodó un poco las bolsas en sus brazos, dispuesto a acompañar a la joven hacia su destino.
— ¿No le molestará si la acompaño?