El poder de Dios se perfecciona en nuestra DEBILIDAD. El gran problema es que siempre queremos aparentar que somos fuertes, guerreros y campeones, cuando en realidad somos débiles; y eso está bien, es una bendición para quienes estamos en Cristo.
Todo el trabajo que Dios impulsa, es generado y sostenido en las RELACIONES. Eso requiere intencionalidad, tiempo y paciencia. Nos debe interesar más la gente que los resultados. Los corazones más que las estadísticas.
Pd: si tu terapeuta dice que en 6 meses 𝘋𝘌𝘉𝘌𝘙𝘐𝘈𝘚 estar “mejor” o “recuperado”… (o cualquier medida rígida) consigue otro. Si tus amigos están de acuerdo con ese terapeuta… Dios proveerá gente que sabe lo que es perder y llorar para caminar contigo.
Gente que camina con los dolidos (que debiéramos ser todos): esto no es un camino recto y predecible. Estemos atentos, escuchemos, estemos. Menos recetas de “pensamientos positivos” y distracciones. Más abrazos, comidas, oraciones y silencios comprensivos…
He aprendido mucho de John Piper que agradezco, entre lo mejor:
mirar a los ojos a mis prójimos con discapacidad y saludarlos por su nombre. Sin miedo, sin lastima, normal.
Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído.
Romanos 15:4 TLA
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