Claudia Dobles llama al Gobierno a socarse la faja. Conmovedor viniendo de ella.
De primera dama, sin ostentar cargo público alguno, mantuvo 10 asesores pagados por Casa Presidencial: más de ¢7 millones mensuales del erario solo en salarios base. Lo confirmó ella misma por oficio. En plena pandemia, con el país encerrado y quebrado, se subió a un helicóptero privado para pasar el fin de semana en un hotel de lujo. Hoy, de diputada unipersonal, armó un despacho de una sola curul con planilla de fracción entera: el presidente del PAC adentro y una romería de candidatos que el votante ya rechazó en febrero. Lo que el pueblo no quiso elegir, ella lo nombra por la puerta de atrás.
Tres cargos distintos, un solo método: la plata de los demás rinde más cuando se gasta sin pudor. La faja siempre la receta para el resto del país. La suya nunca se la ha visto apretada.