Desde gente enamorada paseando por las calles hasta los paisajes que se pueden admirar mientras todo transita con normalidad, y lo que lo hace más especial es poder disfrutar de cosas así de pequeñas en compañía de buena música porque le otorga calidez a todos los escenarios.
Existe algo muy tranquilo que aún no sé bien cómo explicar, y es el simple hecho de viajar de noche (y en la parte trasera, justo al lado de una ventana grande) en un autobús y poder contemplar todos los escenarios posibles.
Tiene todo lo que podría encantarme y más. Comedia, acción, mucho romanticismo y guerra, es como variar de las comedias románticas medio comunes y aliarse con un nuevo estilo de película que me fascina por completo. Se las recomiendo a ojos cerrados porque las risas no faltarán.
Siento que a medida que más tiempo libre tengo, más romcoms voy hallando en el proceso, lo cual me encanta. He dado con algunas particularmente entretenidas, y otras tantas que si bien me han gustado, me dejaron con ganas de algo más. Aún así, disfruto otorgarme ese espacio.
Al escucharlos me acordé de mi yo chiquita que se sentaba junto a su abuela en las vacaciones a las 9 de la mañana a esperar que transmitieran un nuevo capítulo, lo mejor de todo es que de acompañamiento mi tita me hacía el desayuno más delicioso del mundo y era más que hermoso.
¿Pueden creer que el conductor del bus que me tocó estuvo escuchando durante todo el recorrido diferentes episodios de la Familia P. Luche? No quería ni bajarme de ahí, estaba donde quería.