El día de ayer, como en plena dictadura, la vicepresidente de la nación Cristina Fernandez de Kirchner solicitó que la justicia me investigue y que confisquen mi celular debido a mi trabajo por difundir mis ideas y mis críticas genuinas hacia el gobierno kirchnerista, disponiendo de la pauta oficial para intimidar a quienes pensamos distinto, y utilizando mi caso -y el de varias otras personas- para advertir a los opositores “lo que se les viene” si no se quedan callados.
Ser una perseguida política con 20 años sólo por mi forma de pensar y sin haber cometido ningún delito de por medio, me remite a lo más oscuro de la historia argentina. Quieren que tengamos miedo de salir a protestar, que tengamos miedo de correr la suerte de Nisman. Que antes de abrir la boca contra su gobierno nos lo pensemos dos veces.
Y yo, una ciudadana más comprometida con la República, sólo quiero poder crecer en un país en el que se respeten las instituciones y se pueda vivir bien. Dónde se pueda emprender libremente y dónde no te pongan un arma en la cabeza para robarte un par de zapatillas. Es acaso mucho pedir? Si lucho cada día por eso, es porque lo creo posible. Los números posteriores a las PASO me hablan de una Argentina llena de esperanza en la que criticar a un gobierno no sea motivo de persecución política.
Que una mujer condenada a 6 años de prisión e inhabilitada a ejercer cargos en la función pública de por vida me ataque de esta manera, es para mí un gran reconocimiento. Como joven argentina, la corrupción es mi principal enemiga y no me voy a callar, porque soy totalmente consciente de que hasta mi último suspiro tengo mis derechos. Y los voy a hacer valer.
Se pusieron la camiseta de Arabia, México, Polonia, Australia, Países Bajos, Croacia y Francia. No tendrán la Copa del Mundo, pero al menos les quedó una linda colección de camisetas.
Hablan de cómo festejar o no y la respuesta es sencilla: si en el partido te respetan respetás. Si te agitan, agitás.
Se ganó en el Maracaná y no hubo una sola burla. Hay código.
No es tan difícil no ser un pelotudo a la hora de comentarlo.
Messi dio el pase del gol, hizo un gol, bardeó al árbitro, bardeó a la FIFA, le hizo el Topo Gigio a Van Gaal y bardeó al 19 de ellos en plena nota. Solo falta que le dispare con una de aire comprimido a los periodistas deportivos y es el Messi más maradoniano de la historia