A veces la mejor ruta para sobrellevar el ambiente laboral, es la indiferencia. Llegas, haces tu trabajo, no aportas ideas nuevas, no sugieres nada y lo más importante, no te enojas. Que sigan en lo mismo, aunque suene bastante egoísta.
Algún día, entre mujeres, tendremos la dignidad de decirnos que simplemente tenemos que aceptar el rechazo.
Y dejaremos de hacer gimnasia mentales.
Algún día.
No es hoy. Pero será.