En Murcia no todo son ultraderechistas y descerebrados, hay una clase obrera digna y combativa.
Todo el apoyo a la #Huelga indefinida del metal en la Región de #Murcia.
"Hacemos submarinos por 1.000€", la consigan es clara: por un convenio en condiciones.
Así han respondido la Policía y la Guardia Civil esta mañana en la refinería de Repsol de Escombreras, en el primer día de la huelga del metal: disparando y gaseando a cientos de obreros que no pueden seguir viviendo con poco más de mil euros al mes mientras sostienen a diario una de las mayores industrias de España.
Qué vergüenza. No son delincuentes ni merecen esta violencia. Son obreros pobres que se matan a trabajar, que no pueden llegar a fin de mes y que ahora, hartos, luchan por unas condiciones laborales dignas frente a la @fremm_es, la patronal más rácana y embustera de este país.
Siempre estaremos de su lado. ¡¡Ni un paso atrás en la lucha del metal!!
⭕️🤬No soporto a esta mujer, sus comentarios están fuera de lugar, esta discusión con Villarroya viene tras el fallecimiento por golpe de calor de José Antonio de 60 años barrendero y las condiciones en las que trabajaba.
El caso es que la he visto como invitada en Malas Lenguas y continua cayéndome igual de mal.
Las bombas de submunición y las armas químicas están prohibidas por la Convención de Ginebra.
Eso son dos violaciones contra los ciudadanos de su propio país.
@anluma99@El_Plural Y de la subida del precio del condón. Estos creyentes de doble moral siempre buscan culpables para todo lo que les atañe. "Nosotros somos la Santa Inquisición y les declaramos culpables de la subida del condón" -Jefe no es condón es jamón- "Quien coño me ha hecho la traducción?"
@BILBOAANTIFA La lírica cutre, rancia y trasnochada, propia de chascarrillo de cantina y carajillo cuartelario y del de sacristía pederasta que haberlas tambien las hay. Su Madrid excluye, explota, margina, discrimina y expulsa hacia los confines autonómicos.
Su cerveza no vale una mierda.
Dieciséis personas murieron bajo la marquesina de una estación en Novi Sad. Los estudiantes pidieron responsabilidades y el poder confió en que acabarían cansándose.
Menuda equivocación.
Casi dos años después, Vučić reconoce su derrota y una candidatura liderada por estudiantes nacida de aquellas protestas se lleva la mayoría absoluta.
Han recorrido pueblos, organizado asambleas y conseguido tumbar a quien llevaba catorce años dominando Serbia.
Hoy Belgrado está de fiesta. Que vuelvan a explicarnos que salir a la calle no sirve para nada.