La tasa de fecundidad global de los castellanohablantes ronda el 1,5, bien por debajo del nivel de reemplazo. Y, lo más sorprendente, ya no queda ninguna población de esta comunidad por encima de 2,1.
Repasemos los países con al menos 20 millones de habitantes, por orden de población. El gigante demográfico, México, estuvo en 2025 cerca de 1,52, y en 1,45 si descontamos a las madres que usan sobre todo una lengua indígena.
Colombia, en 1,01.
España, en 1,1, y probablemente en 1,05 si descontamos a las madres de origen africano.
Argentina ronda el 1,2 y Perú, el 1,6.
De Venezuela tenemos datos pésimos, pero su fecundidad está, con total seguridad, por debajo de 2.
Chile es el caso extremo. Con 0,99, es el primer país de cierto tamaño fuera de Asia oriental que cae por debajo de 1,0.
Por debajo de los 20 millones, la situación no mejora, aunque su peso demográfico es menor.
Queda una comunidad de hablantes muy importante en Estados Unidos, aunque es difícil medir su fecundidad por uso lingüístico, y no por la mera etiqueta administrativa de “hispano”. Dada su fecundidad total, debe rondar el 1,8 pero cae muy deprisa.
Cabría señalar la excepción parcial de Guinea Ecuatorial, pero allí el castellano es más una lengua de administración que de uso familiar.
¿Y la inmigración? Como me fijo en la fecundidad del conjunto de la comunidad castellanohablante, un colombiano que se mude a España o un venezolano que se mude a Chile no altera la dinámica lingüística.
España recibe inmigración neta de fuera de la comunidad, pero probablemente es menor que la emigración neta de Latinoamérica hacia Estados Unidos, Canadá y otros países europeos. En suma, la comunidad castellanohablante pierde parte de su población por la emigración.
En conclusión, el futuro demográfico del castellano (o español) no es halagüeño. Su base de hablantes es lo bastante grande como para que la baja fecundidad no pese demasiado durante al menos un siglo, pero el “pico” de su influencia como idioma probablemente ya ha pasado. Otros idiomas, como el inglés (y, en parte, el francés), tienen la ventaja de estar extendidos en zonas que aún mantienen fecundidades altas o relativamente altas.
Por supuesto, otros idiomas verán caer su importancia aún más deprisa en las próximas décadas, empezando por el chino. Y dentro de los países castellanohablantes, la mayoría de las lenguas minoritarias afrontan una situación aún más complicada. El futuro demográfico del catalán, por ejemplo, es muy, muy difícil.
Pero si los hablantes de una lengua deciden no tener hijos, no hay otra.
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O Japonês Kubo é o primeiro jogador com nome de uma forma geométrica a disputar 3 mundiais.
Superou Redondo e Cuadrado, ambos apenas com duas participações.
@campos_gon esperemos que vuelva más fuerte. Ha sido una derrota dura. Me encanta Topuria, lo que menos me gustaba de él es ese punto de soberbia, que creo que después de esta tocará cambiar por un poco de humildad y de manejar mejor la pelea para poder conseguir el objetivo de ganar.
Qué absoluta desgracia. Qué absoluta tristeza. Y qué mierda es esta vida a veces. No sé ni que decir. Descansa en paz, Gaspi.
Un fuerte abrazo a toda la familia y amigos.
La economía política del caso Leire va mucho más allá del epifenómeno de los pagos ilegales a la “fontanera” del PSOE.
La evidencia apunta a que se montó una estructura, casi con seguridad desde Moncloa, para subvertir los pilares del Estado de derecho y preservar el poder de Pedro Sánchez. Es, desde el caso GAL, el escándalo más grave de nuestra democracia.
Este socavamiento, sin embargo, forma parte de un patrón más amplio: el desmantelamiento del Estado en el que el PSOE se embarcó el 13 de noviembre de 2003, cuando Zapatero prometió en el Palau Sant Jordi que “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”.
La realidad electoral española, cada vez más clara, es que el PSOE solo puede gobernar con los votos del nacionalismo (o cuasinacionalismo) de Cataluña, País Vasco y Navarra. Sin los escaños de estas tres comunidades, la derecha nacional habría tenido mayoría absoluta en todas las elecciones desde 1996 hasta 2023, salvo en 2004.
Pero para lograr esos votos, el PSOE tiene que comprometerse con el desmantelamiento del Estado, ya sea de forma directa (la reforma de la financiación autonómica) o indirecta (el control partidista de las instituciones). De ahí a intentar destruir la UCO solo hay un paso, y se da a la primera tentación.
Por tanto, el PSOE solo elegirá como secretario general a alguien como Zapatero o Sánchez, a quienes el Estado trae al fresco. No son accidentes: son la respuesta estructural del sistema. No hay “PSOE bueno”, porque un “PSOE bueno” no puede gobernar y la mayoría de sus militantes no tienen vocación de suicidio político. Para suicidarse, es mucho más rápido apuntarse a Podemos.
Enfrente solo hay un PP sin la menor visión de futuro (la reciente visita de Feijóo a Cataluña demuestra, por enésima vez, que el PP no tiene plan para nada) y un Vox con un Santiago Abascal que no da más de sí (que Vox ronde el 18%-20% en las encuestas, dada la situación actual, debería leerse como un fracaso).
El problema es que no veo salida en el marco actual. Tras la crisis del euro surgieron dos proyectos de reforma: C’s y Podemos. Los votantes rechazaron ambos. Sí, los dos partidos cometieron errores tácticos y de liderazgo, pero, a fin de cuentas, el votante mediano prefirió lo malo conocido (PSOE y PP) a lo malo por conocer (C’s y Podemos). El votante mediano no quiere que nada cambie porque vive del Estado, de forma directa (pensiones, empleo público) o indirecta (transferencias varias, regulaciones).
Creo que todo esto saltará por los aires en algún momento hacia 2030, año arriba o año abajo. Pero no descarto que sigamos, en su lugar, un camino de declive irreversible. Con una fecundidad de 1,1 hijos por mujer y la inmigración que tenemos, quizá en 2080 la España que conocemos desde 1492 ya no exista.
Y si usted, lector, me pregunta qué se puede hacer: no solo no lo sé, sino que dudo que pudiera arreglar nada aunque yo fuera el que tomara las decisiones.
Concentración en Mérida en apoyo a Juan Carlos, funcionario del SEPE expedientado por atender sin cita previa.
"La oficina vacía y pretenden que a quien entre con un problema le diga que sin cita no le puedo atender. ¡Una vergüenza!"
Bravo, Yolanda Díaz.
HERE WE GO! Hemos enviado un fax al @FCBarcelona_es con nuestra oferta de traspaso: 4 entradas para el concierto de Bad Bunny de mañana, una suscripción anual al ABC y una bolsa de pipas. Esperamos ansiosos la respuesta para preparar el ‘announce’.
Aquí lo que sucede es que Sánchez se va a encerrar cinco días para ver cómo triturar a los jueces, oposición y prensa independiente a partir del lunes.