… Y el embole de todo es que sé que mañana voy a volver a intentar olvidarte.
Pero también sé que no me va a salir.
Porque vos te fuiste.
Pero hay una parte de mí que todavía no se entera.
Meto el dedo en la herida y no la dejo cerrar, acariciandola, sabiendo que duele, pero es tuya.
La toco, para ver que sigue ahí. Que sigue sangrando.
Porque después de entregarme así, de amar así,
extrañarte se vuelve un reflejo involuntario.
Como pestañear.
Como respirar.
A veces me extraño queriéndote.
Pero me abrazo en ese recuerdo,
le doy las gracias,
y lo dejo ir.
No sé si esto es olvido,
pero sí sé que es paz.
Y eso, también es amor.
Solo que por mí.
Perdoné una infidelidad sabiendo que en el fondo me dolía. ¿Y saben qué ? no hubo una noche en la que no pensara en eso. Les doy un consejo de corazón, jamás perdonen cosas con tal de no perder a alguien, porque al final terminas perdiendo todo sin sanar aquello que te rompió.
me veo obligado a hacer contacto cero, pero no con vos
me niego a dejar que alguien más me toque el alma como vos lo hiciste
cualquier otro toque que no sea el tuyo, simplemente, no se siente bien