Un vagabundo se sentó al lado de mí. Me nombró Catana. Me dijo que veníamos del mundo Mortal Kombat, el origen; que nadie podía ver nuestro verdadero ser a 500m a la redonda. Que en dos semanas se vería si habíamos salvado a la humanidad.
Se persinó, me dio la bendición y se fue.
Qué bonita sorpresa cerrar el año teatral con Las reglas del llanto. Una historia de relaciones familiares, perros, llanto, decisiones y la manera en la que gestionamos nuestras emociones. Una banda punk nos lleva con humor y agilidad por un universo entrañable y particular.
💛👏