finalizo diciendo que no me gustas, no te espero, no te amo, volví a recordar que no estoy para enseñarle a alguien cómo amarme, ni soportar a inmaduros como tú. gracias por lo vivido, que no se repita, eternoculto. te etiquetaría pero no te tengo, saludos.
decías no entender por qué me alejé la primera vez, no cabía en tu cabeza, me hacías sentir el malo, el sin sentido común, ¿cómo podía alejarme del que me estaba dejando morir en sus manos?, nunca te dabas cuenta de cómo estaba, de lo que sentía. eras un pendejo.
choco con las paredes cuando me doy cuenta que me conformaba con poquísimo, justificado tu falta de tiempo, tu distancia, que no te involucraras en mi mundo, que no recordaras lo que te decía, siempre eras solo tú. esperé que en algún momento cambiaras.
ya no puedo hablarle a mis amigos de ti, los saturé, y nunca le caíste bien a ninguno. decían que eras egoísta, pero yo siempre te defendía; defendía tus cambios de humor, o que cada vez que las cosas no eran como tú querías te volvías distante y raro, aunque siempre lo negaras.
mañana se cumple una semana, y sigo teniendo tantas cosas por decir, por decirte; en parte me alivia que no lo sepas, pero una parte de mí quedó con muchas preguntas que quisieron ser respondidas por ti, por quién se supone me amaba con locura.