En medio del caos, Nuestra Señora de la Paz nos enseña a encontrar calma y esperanza en Dios. Deja tus peticiones. 🕊🙏
Te compartimos esta oración: https://t.co/7LiP5pGPFk
#Paz#México#María
gente bonita, el sorteo se realizará este domingo 19 en la noche. si todavía quieren participar y colaborar con los gastos de uci de mi mami, les estaré eternamente agradecida! 🙏❤️✨
gente bonita: como bien saben mi mamita está en cuidados intensivos desde el lunes y hace poco estuvo hospitalizada 10 días en el mes de agosto y no hay bolsillo que alcance.
estoy sola en este mundo y mi único hijo está en Dubai y nos ayuda con todo lo que puede, pero lastimosamente no es suficiente. en estas circunstancias tan duras, mi orgullo y mi dignidad salieron del grupo. si algo de cariño me tienen, les pido su ayuda con lo que puedan, por favor.
la cuenta de mi mami es:
Elisabeth Almeida Klingemann con CI 1706250584
cuenta de ahorros Banco internacional 700820495
la mía es:
Anne Lisbeth Almeida Klingemann con CI 1707053318 cuenta de ahorros Banco Pichincha 2203224573
les doy las gracias de antemano desde el fondo de mi corazón ❤️🩹
La sed de Jesús en la cruz es entonces también la nuestra. Es el grito de la humanidad herida que sigue buscando agua viva. Si tenemos el valor de reconocerla, podemos descubrir que también nuestra fragilidad es un puente hacia el cielo. Precisamente en el pedir —no en el poseer— se abre un camino de libertad, porque dejamos de pretender bastarnos a nosotros mismos. #AudienciaGeneral
¡El Papa con los ojos llenos de lágrimas al tener al Señor en sus manos!
¿Quién no tiembla al bendecir con Él a un millón de jóvenes puestos de rodillas en la tierra, adorándolo?
Qué regalo nos ha hecho Dios con León XIV. Qué fe tan bonita y qué corazón tan puro.
@Pontifex_es
Hasta ahora 17 millones de peregrinos han participado en el Jubileo de la Esperanza que arrancó en diciembre, según confirmó el arzobispo Rino Fisichella, cerebro de la organización del Año Santo 2025
@aciprensa@EWTNNoticias
Ya que estamos hablando de la niebla podemos recordar la escena de Orgullo y Prejuicio de Mr. Darcy caminando por el campo y diciéndole a Lizzy que lo hechizó en cuerpo y alma.
“No toques a las personas mayores de cincuenta. En serio.
No son solo otra generación: son una verdadera especie de supervivientes.
Duros como el pan del día, rápidos como las pantuflas de la abuela lanzadas con precisión de boomerang. A los cinco años ya “leían” el humor de su madre por el tintinear de la olla; a los siete tenían un llavero con instrucciones:
“Encontrarás la comida en la nevera: caliéntala, pero no la derrames.”
A los nueve cocinaban el borsch sin receta; a los diez sabían cerrar la llave del agua y huir del perro del vecino con un cubo en la cabeza.
Pasaban todo el día en la calle, sin móvil, con una ruta clara: barra de dominadas, río y vuelta a casa de noche, con las rodillas cubiertas de cicatrices: el mapa de sus pequeñas batallas.
Y sobrevivieron.
Sellaron los rasguños con saliva y hojas de llantén, y al doler, escuchaban: “Si no se ha quedado colgando, es que casi no duele.”
Comían pan con azúcar, bebían del aspersor del jardín —un microbioma que envidiaría cualquier yogur—, y no conocían las alergias. Y si las tenían, no decían nada.
Saben quince trucos para eliminar manchas de hierba, grasa, sangre o tinta, porque siempre tenían que regresar “presentables”.
Y eso no es todo. Han pasado por:
– radio a transistores,
– televisor en blanco y negro,
– tocadiscos y vinilos,
– magnetófonos de bobinas y cintas,
– CD y Discman,
y ahora llevan miles de canciones en el bolsillo… pero echan de menos el crujido de rebobinar casetes con un lápiz.
Con el carnet de conducir en mano, cruzaban el país en un viejo coche sin hoteles, aire acondicionado ni GPS. Solo un atlas de carreteras y un sándwich de huevo en la guantera. Llegaban siempre, sin Google Translate, con una sonrisa.
Son la última generación que vivió sin internet, sin batería de repuesto y sin la ansiedad de quedarte sin carga.
Recuerdan el teléfono fijo colgado de un cable en el pasillo, libros de recetas en cuadernos y no en apps, y cumpleaños que apuntaban… o solían olvidar.
Ellos:
– arreglan todo con cinta aislante, un clip o unos alicates,
– tenían un solo canal de TV y no se aburrían,
– “hojeaban” la guía telefónica, no un feed,
– creían que una llamada perdida significaba “estoy bien, te devuelvo la llamada.”
Son diferentes. Cuentan con un “asbesto emocional”, un sistema inmunológico forjado en la escasez y reflejos de ninja urbano.
No toques a un cincuentón: ha visto más, vivido más profundo y lleva en el bolsillo un caramelo de menta más viejo que tu hijo.
Sobrevivió a la infancia sin sillita de coche, sin casco y sin crema solar. La escuela, sin portátil. La juventud, sin scroll infinito.
No busca respuestas en Google: confía en su instinto.
Y tiene más recuerdos que tú fotos en la nube.”
@consuelohidalgo me comparte esta foto hoy desde la biblioteca de la @afguayaquil. "Círculo vicioso para principiantes" no solo fue el primer libro que publiqué, sino que esta edición, a cargo de la @udecuenca, cumple además 20 años en este 2025. Tempus fugit!
A veces, anunciar que la esperanza no defrauda significa ir a contracorriente, incluso contra la evidencia de situaciones dolorosas que parecen no tener salida. Pero es precisamente en esos momentos cuando mejor se manifiesta que nuestra fe y nuestra esperanza no provienen de nosotros mismos, sino de Dios. #Jubileo2025