mi amistad con Elias es algo que jamás olvidaré, no hablábamos todos los días pero cuando lo hacíamos nunca faltaba el “te amo” y el “te extraño” y ahora él se fue para siempre y yo me quedaré extrañándolo toda una vida.
siempre cuido mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta de que a los demás no les importa si sus acciones me lastiman. y entendí que la empatía también necesita conciencia y límites.