Te extraño, pero no de una manera romántica o quizás un poco, pero extraño platicar contigo, extraño que me cuentes tu día, extraño tus chistes tontos, extraño reír contigo, extraño tus manías locas, pero por más que te extrañe y me duela, no te buscaré.
Qué mamada que tu jugador más cabrón se llame como la mejor canción de tu país. Es como si tuviéramos un delantero que se llamara Hastaqueteconocí Lopez.