Mientras la afición se dejaba todo por su escudo, confió siempre en la victoria y nunca se rindió. El Club prefirió apostar por un mercado "low cost", sin apenas canarios y con un fútbol lejos de nuestra identidad, sin alma.
Directiva, Cuerpo Técnico y jugadores. Culpables.
Esto es como desaparecer, solo que más lento. Quedan el escudo y la afición. El recuerdo de días de gloria pasados, en los que se tocó el cielo con las manos. Los ecos de un estilo de juego propio y admirado. Los nombres de mitos impresos en la espalda de la camiseta. Y nada más.