Alza la mirada! 🌟 Acaban de publicar el video que el Papa escogió para su viaje a España. Creo que en estos momentos nos llena de esperanza. Me identifico mucho con el mensaje y por eso se los comparto. ¡Muéstrenselo a sus hijos y familiares! El video está completo, ¡disfrútenlo!” Es un mensaje maravilloso 👏 #ULTIMAHORA
A veces me pregunto hasta qué punto nuestra percepción de la realidad acaba deformando la propia realidad.
Estos días lo veía con el fenómeno de .
Miles y miles de personas comprando entradas.
Colas interminables.
Hoteles llenos.
Personas emocionadas.
Gente disfrutando y siendo feliz durante horas.
Y, aun así, aparece otro porcentaje de personas absolutamente enrocadas en el mismo discurso: “no canta bien”,
“no se le entiende”,
“no entiendo cómo puede gustar”.
Y ahí aparece una reflexión interesante.
¿Quién tiene razón?
¿Los millones de personas que conectan emocionalmente con su música?
¿O quienes necesitan argumentar constantemente por qué ese éxito “no debería existir”?
Quizás el problema es que muchas veces el ser humano vive obsesionado con tener razón, en lugar de intentar entender por qué algo conecta con tanta gente.
Porque cuando un artista llena dos estadios en Barcelona y diez en Madrid, quizá ya no estamos hablando únicamente de música.
Estamos hablando de impacto cultural, emocional y generacional.
Y eso no significa que te tenga que gustar.
Pero sí debería hacernos reflexionar sobre algo: la realidad no desaparece solo porque no encaje con nuestra percepción de ella.
Tal vez una parte importante de la madurez consiste en aceptar que algo puede no resonar contigo… y aun así ser extraordinariamente valioso para millones de personas.
Menos necesidad de imponer criterio.
Más curiosidad por entender el mundo que viven los demás.
Probablemente viviríamos más ligeros.
A pesar de tu opinión consistente, no creo a Trump, de ninguna estrategia, pienso al contrario , que es muy peligroso, así desata guerras, y desastres económicos, no mide las consecuencias
¿Por qué deberíamos empezar a ignorar las palabras de Donald Trump?
Donald Trump dice una cosa, después dice la contraria, luego se desdice de nuevo y, a continuación, lanza otra declaración completamente escandalosa de la que también acaba retractándose. Pero no es un síntoma de locura, es una estrategia política muy concreta que fue diseñada por el que fue su jefe de campaña en 2016 y posteriormente estratega de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump: Steve Bannon.
El propio Bannon explicó en una entrevista cuál era la estrategia comunicativa que consideraban necesaria: “inundar el espacio informativo”. ¿Qué significa esto? En primer lugar, generar tal volumen de mensajes, polémicas y declaraciones que los medios no puedan procesarlo todo y el público no pueda distinguir lo relevante de lo accesorio, desbordando así la capacidad de análisis. No se trata solo de comunicar, sino de alterar el ecosistema informativo en su conjunto, incluso afectando a nuestras capacidades cognitivas.
A esto se suma la multiplicación de narrativas simultáneas: distintas versiones de un mismo hecho, cambios constantes de posición y una mezcla deliberada de datos, opinión y ficción. Trump lo hace de manera sistemática: afirma una cosa, la niega, reformula sus objetivos y vuelve a desplazarlos sin necesidad de corregirse. No hay reconocimiento de error porque la lógica no es la coherencia, sino la ocupación permanente del espacio discursivo.
Otro elemento central es la velocidad. Los mensajes circulan más rápido que su verificación. Antes de que una información pueda ser contrastada, ya ha sido sustituida por otra nueva polémica que desplaza el foco. Esto no solo dificulta el análisis, sino que introduce una dinámica de saturación que favorece la polarización y la reacción inmediata.
El resultado es un escenario caracterizado por la desorientación, la fatiga informativa, la normalización de los extremos y el debilitamiento del periodismo, que queda atrapado en una lógica reactiva. Incluso medios con cierta tradición terminan reproduciendo declaraciones como si fueran hechos, cuando en cuestión de minutos han sido reemplazadas por otras nuevas. Medios que tenían ya su ideología, pero que ahora ya no están haciendo propaganda, sino directamente el ridículo.
Es por todo esto que deberíamos evitar atender a nada de lo que diga Donald Trump y basarnos solo en lo que los datos disponibles puedan demostrar. Un reloj estropeado da la hora bien dos veces al día, pero no olvidemos que cada vez que el presidente abre la boca es sobre todo para confundirnos a todos. Sería importante empezar por hacerle el vacío.
Por su populismo, autocracia y desprecio hacia la democracia y sus instituciones, Trump está más cerca de Stalin, Mao o Chávez, que de Washington, Lincoln o el mismo Reagan. Y no, Maigualido, eso no tiene que ver con izquierda o derecha, capitalismo o socialismo.
Dedico este artículo a los loros de la señora sabiendo de antemano que nunca lo entenderán, si es que saben leer.
Transición hacia la transición en Venezuela https://t.co/P3XvCpIhEF