A veces me da hasta un poco de miedo admitirlo, porque es un sueño que llevo muy dentro, pero sigue siendo algo que realmente deseo. No sé cómo ni cuándo vaya a pasar, pero pensar en ello me hace ilusión de una forma muy genuina.
Quisiera arrancarme el corazón con mis propias manos y entregárselo a alguien que de verdad esté dispuesto a amarme. Cualquiera lo cuidaría mejor que yo, no lo dejaría pudrirse entre dudas y miedos. Tal vez en otras manos seguiría latiendo, en vez de desmoronarse dentro de mí.