< su túnica, dejando la cruz colgando por fuera.
— seguramente pueda encontrarle un mecánico en alguno de los pueblos cercanos… pero, mientras tanto… ¿tenéis hambre o sed?
ser visitado por aquellos que no siguen su religión no es extraño para él. tenue sonrisa vuelve al pálido rostro del sacerdote al escucharla, asintiendo con lentitud.
— por supuesto. cualquiera es bienvenido en la casa del señor.
guarda entonces el rosario en los bolsillos de >
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Ante la positiva a su pregunta , Eve ha tomado asiento de forma elegante justo a unos pocos metros del hombre , no era devota en lo absoluto , más bien. . . Odiaba a los religiosos con toda su alma pero tampoco pretendía insultar al hombre que puede aislarla del frío.
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< juguetea con las cuentas del rosario sin prestar mucha atención.
— por supuesto. podéis sentaros donde queráis, hija. no soy mecánico, pero… si puedo ayudar con otra cosa, no dudéis en decirme.
— ¿averiada…? ah, lamento escucharlo.
la mirada de báthory sigue cada paso de la mujer con atención, su expresión volviéndose un poco más seria al escuchar las malas noticias. pero permanece sentado en la banca, con un rosario entre sus manos, reposando sobre sus muslos. >
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──── Uh. . . Si , la ventisca es muy fuerte y yo. . . Me quedé averiada ────
Había algo en el tono de voz de aquel hombre y el como le hablaba que le daba un ligero escalofrío , no tenía buenos recuerdos con respecto a sacerdotes o personas parecidas.
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< hacia ella. puede percibir su desconfianza, así que se mantiene quieto.
— podéis pasar adelante sin miedo, pues estáis en la casa del señor… y el viento parece estar fuerte afuera.
las puertas vuelven a cerrarse una vez la mujer entra a la iglesia, sin que nadie las empuje. el sacerdote alza la cabeza al escuchar su voz, girando su cabeza para poder mirarla de reojo.
— bienvenida, hija.
su propia voz es grave, ligeramente rasposa, mostrando amabilidad >
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A penas las puertas de la iglesia se han abierto ha sentido la dicha calidez, una sonrisa suave llegó a sus labios por pura satisfacción , pasar del frío al calor le era agradable.
Pasos suaves daba alrededor del gran pasillo hasta divisar una figura a unos metros de ella.
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no hace falta hacer tales cosas, pues las puertas de la catedral pronto abren con un grave chirrido de sus viejas bisagras en respuesta a sus llamados.
tan pronto entre, notará la agradable calidez del interior de la iglesia, y también al sacerdote sentado en una de las bancas.
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Dos fuertes golpes ha dado a las grandes puertas de la iglesia , se está muriendo del frío , su auto ha fallado y no tiene recepción , de ser necesario va a tirar la puerta para poder entrar y poder obtener algo de calor.
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parece estar nevando especialmente fuerte afuera, pues incluso el vidrio tintado de sus ventanas se siente gélido al tacto.
¿por qué no entráis a la iglesia a resguardaros del frío?
@DRKPASSENGR ah, no, no… ya descansó suficiente.
pero, si le invita, sería grosero de su parte decirle que no. no tiene preferencia por la bebida, igualmente le agradece.
quieras.
te despides, y decides caminar hacia las grandes puertas. una vez estás fuera, notas que ya no hace tanto frío como antes, y el viento se ha calmado. la nieve se ha derretido y dado paso a un camino claro de regreso al pueblo más cercano.
te volteas, queriendo >