Encontré a un hombre con la madurez adecuada para entender que jugar en la cama guardando mi pudor no era dejar de ser una DAMA. Y en aquel pacto empezamos con la única regla para los dos VELAR POR EL OTRO. El resto fue maravilloso, disfrute de mi sexualidad sin complejos con él.
Compartir a tu MUJER en el consentimiento de los dos, es algo super excitante. No es un engaño, es simplemente desarrollar la vida sexual de los DOS. Porque participas en el juego de sentir con ELLA y no dejas pasar los años sin conocer cosas. Luego ambos a solas debéis comentar.