Entender que el otro está tratando de decir algo aunque no sepa cómo comunicarlo, es darle la posibilidad de que la confianza que le generas lo regule y le permita inventar un lenguaje dónde ya no necesite evadirse cuando algo lo moviliza emocionalmente. No es paciencia. Es amor.
Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.
Estábamos a la deriva. Apareciste. Le devolviste la identidad a la Selección Argentina. Trabajo, perfil bajo, humildad y valores claros. En la victoria y en la derrota, jugando bien o jugando mal, siempre al frente. Gracias, Scaloni. Sos eterno en el pueblo argentino.
es realmente hermoso cuando alguien te sonríe mientras te ve llegar. Primero porque te invita a sentir una ternura inevitable, y segundo porque es un gesto que te asegura que hay un lugar seguro para vos: la mirada sonriente del otro.
Una posición deseante que movilice, que implique apertura, que permita el arrojo, el riesgo, sostener la apuesta; aun con incertidumbre o temor, no sin miedo, sino a pesar de él. Con disposición a lo nuevo, a lo diferente, a vivir y sentir, permitirse ser afectado
todavía me sorprende la capacidad de generar calma que tiene el simple hecho de abrir la ventana y que sople un viento fresco, realmente todo va a estar más o menos bien