"Si algo me ha costado mucho aprender es que a veces los demás no sienten el mismo cariño o importancia que tú les das, y eso no está mal, el error es propio por poner a las personas en pedestales en donde no deberían estar".
Me encanta la gente sencilla.
La que no aparenta lo que no es, mira de frente, abraza con sinceridad y encuentra felicidad en lo pequeño.
La que ríe sin máscaras y se emociona por tus alegrías.
Porque tener cerca a personas así es como vivir con un rayo de sol todos los días.
A veces, las manos que te levantan no son las que esperabas, y las que creías firmes, te sueltan.
Por eso, agradece el apoyo inesperado y también la decepción reveladora, porque unos te enseñan a confiar y otros a no volver a cerrar los ojos.
Yo sí creo que la gente cambia, yo lo hice.
Solté versiones mias que ya no iban conmigo, le di la vuelta a mi forma de pensar, de sentir, cambié de entorno, puse límites y puse prioridades. No fue fácil, pero lo haría mil veces más. Hoy soy yo, sin filtros.