—¡Ya voy, ya voy! —criatura naranja exclama, refunfuñando ligeramente cual niño al que se le ha ordenado hacer la tarea.
El cigarro no tarda en dirigir a la piel de una de sus muñecas, aunque se detiene justo antes de hacer contacto con la misma. Una mueca se le dibuja en el
no entiende qué había de malo en ser formal cuando cercanos no eran. dios, ni siquiera fue capaz de apellido recordar y espera que acepte aquel estúpido apodo, utilizando primer nombre para peor.
desagradable actitud contraria imposible era de ignorar cuando demandaba ser
rostro, dejando en evidencia el pequeño dilema que se acaba de desatar en su mente.
—Pensandolo bien... —murmura, ofreciendo el objeto caliente de regreso a su dueño— Tú hazlo. Si lo hago yo mismo, vas a creer que elegí la parte menos dolorosa.
Y con eso dicho, mano libre
tikitoki en este momento, y en consecuencia se le puede escuchar parlotear un poco.
Es solo cuando llega a las escaleras para llegar a piso inferior que el inevitable desastre ocurre. Pelinaranja tropieza en el primer escalón, terminando por rodar por el resto de la escalera.
Caminando por los largos pasillos de la escuela, pequeño cangrejo va sin prestar la más mínima atención a sus alrededores.
Un brazo levanta por lo alto, sosteniendo su teléfono en un ángulo más favorable, a la vez que mirada mantiene pegada a la pantalla. Se encuentra en vivo en
¡Ninguna de esas opciones es correcta! Aunque Ryouta podría golpearlo si quisiera, y eso no cambiaría el comportamiento casual del pelinaranja.
Con los ojos llorosos por tanto toser, el menor solo puede realizar una mueca de disgusto cuando el humo ajeno le da en la cara.
El
Su tono de voz denota un poco de su irritación sin embargo, no suena como si de verdad le guardara algún rencor al peliblanco.
Es solo cuando está apunto de dar otra calada que el más bajo recuerda algo que él mismo considera como su mejor party trick, y una sonrisa se le vuelve
deja en claro con un toque cito juguetón a hombro ajeno.
El cigarrillo se lleva finalmente a los labios, dando una larga y lenta calada como las que ha visto en películas... Solo para terminar tosiendo sin control no mucho después.
Y claro que indirecta no tarda en entender, cortando distancia con el ajeno para tomar el cigarro entre sus dedos
—Kokoro Takagawa —responde, encogiendose de hombros—. ¿Estamos en la misma clase y aún no te sabes mi nombre? Me lastimas el corazón, Ryu.
Es una broma, y Kokoro lo
las personas en esta clase de situaciones!?
—¿Me das? —el cigarro señala, finalmente dibujando una boba sonrisa en su cara.
Otra crisis solucionada con éxito. 🙂↕️ (????)
El deseo de soledad es algo que Kokoro no comprende.
La sola idea de disfrutar de su propia compañía sin nadie alrededor, es algo que nunca le ha gustado. Sin embargo, es una de esas cosas que no se pueden controlar.
La práctica con sus compañeros acabó temprano, y como era de
plateados disfrutando de la nicotina.
El cangrejo se detiene en seco, posando mirada sobre figura más alta con cierta inseguridad, pues no esperaba encontrar a otra persona.
—Eh... —el más bajo empieza a hablar, sin saber muy bien qué decir. ¡Piensa, Kani, piensa! ¿¡Qué hacen
Tap, tap, tap. El constante caminar de la María puede escucharse por los pasillos conforme recorre cada sala.
En una de sus manos sostiene una lámpara, alumbrando el camino. En la otra, carga una cubeta con artículos de limpieza.
Es mejor que adelante el trabajo, antes de la +