// concuerdas una shipp con una persona y de repente desaparece de la nada sin avisar y ya no sabes de ella
Perdón pero qué manera de hacerle perdón tiempo a alguien es esa si no te vas a comprometer del todo?
Se estaba obligando a sí mismo a superar sus miedos, porque no deseaba estropear otra relación, así que haría lo que fuese por cumplirlas expectativas de Pietro.
Su cabeza se apoyó sobre la sien, mirándole de reojo con una sonrisa. ‘Claro, me gustaría probar a jugar.’
ᅟ—Me gustan... sí.—
Sabía que si decía eso era expresamente por él, y que talvez no lo disfrutaría del todo por esos pensamientos. Pero intentaría hacer lo posible para que los evadiera.
Apoyó la cabeza contra su hombro, soltando un suspiro.
ᅟ—¿Seguro está bien si vamos?—
Se reincorporó hasta tomar la misma posición que su compañero pero más protegida, él era una criatura de la noche, cuando le ven en pleno día es normal que se lleven una impresión distinta sobre su aspecto.
Porque le habían dicho de todo cuando estaba en el circo, incluso —
ᅟᅟ—Kurt.— Le llamó, porque justo sobre eso quería hablarle. Su miedo a la gente le preocupaba, y hacia que su visión sobre el futuro se oscureciera.—No puedes ocultar lo que eres. Y aunque pudieras, no me gustaría verte distinto.—
Se apartó de encima suyo para sentarse
— de sacerdote no se libraba de las miradas. Dios le había puesto una misión muy difícil y sus pruebas eran más que complicadas junto con las personas que amaba.
Como esta ahora. ‘Está bien, está bien. Me abriré un poco más en ese sentido. Podríamos mañana ir a los —
@6BETTER6 I LOVE IT i was obsessed when apocalypse dropped, my old art is somewhere in my files but here’s more recent stuff of kurt & peter ! they are sooo cute
Al detener los besos con el fin de observarle se dio cuenta de lo agotado que le dejó ese breve viaje para Pietro.
Por eso su respiración se volvió más agitada al robarle el aliento, pero no se arrepentía en absoluto con tal de sorprenderle un día más. Ya que no deseaba —
Entre besos, caricias y alguna que otra risa que el alemán conseguía arrebatarle, Pietro no podía imaginarse más felíz que en esos momentos. Era afortunado y lo sabía.
Con la mano derecha le acarició el cuello, subiendo y enredando los dedos por las hebras de su pelo mientras
— atormentar su mente con sus inseguridades. Prefería evitar esas preguntas de visitar zonas juntos que fuesen más concurridas.
Con dos de sus dedos acarició la mejilla ajena, pensando si era mejor ser honesto desde el principio, porque era por ese motivo por lo que siempre —