put your ear to my heart or set your teeth against my throat, give me something pretty to wear beneath my blood—stained clothes .. my darling, the devil knows my name.
Lo ha hecho cientos de veces, qué más dará una más. Irónicamente, dado el historial familiar, es el único lugar donde puede descansar de verdad; hasta dormir es un privilegio que no muchos en su situación tienen.
El ruso no reacciona cuando la tiene encima, tampoco cuando le >
Pone sus ojos en blanco al escuchar las palabras del ruso, observando como este se tumba sin permiso en su sofá. Se quejaría /como ya hizo numerosas ocasiones antes/, pero ya estaba acostumbrada.
Por ello, se limitaría a sentarse encima de sus piernas, acercando su rostro >
< presiona los colmillos sobre su tintada dermis para plasmar su sello personal. Esboza en cambio una ladeada sonrisa, rizando entre tanto un largo mechón oscuro adverso en su índice mientras su hábil libre reposa en la cintura femenina.
—¿Acaso miento? Sabes de sobra que >
—Si te hace sentir mejor.
Agita su mano en el aire, emitiendo un chasquido, y continúa avanzando hacia el salón ajeno para acabar tirándose sobre el sofá. Sí, viene a pasar la noche allí donde no le han invitado, sin permiso previo.
Fácil. Sabe que Jinx lo podría grabar para luego hacer la gracia con el vídeo.
Evidentemente. Los baños públicos de los clubs que frecuentan dan fe de ello.